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Eran exactamente la 1:55 de la tarde. Por los pasillos de la terminal del Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) avanzaban los pasajeros procedentes de un vuelo de la isla caribeña de Tórtola. Entre ellos caminaba Daniel Esteban Davis García arrastrando una maleta, una mochila en la espalda y llevando en sus manos una tableta, un dispositivo de videojuego Nintendo y un teléfono celular.
Lucía como un viajero cualquiera completando el trayecto. Pero cuando un oficial de la Dirección General de Aduanas (DGA) le indicó el procedimiento de rutina para colocar sus pertenencias en la máquina de rayos X, la actitud de Daniel Esteban cambió: se plantó objetando la revisión, se puso evasivo y buscó formas de distracción para no someter sus bultos al control obligatorio.
Su actitud solo aceleró lo inevitable en esos casos. Ante la sospecha de que intentaba burlar la inspección, los agentes procedieron al registro manual de sus pertenencias. Al abrir la maleta y la mochila, la explicación de su nerviosismo quedó al descubierto: fajos de billetes verdes que sumaban US$399,777 y unos RD$3,100 transportados sin haber completado el formulario obligatorio de declaración aduanera.
Este caso se suma al ocurrido la pasada semana en la misma terminal aeroportuaria con el colombiano Mauricio Alberto Ossa Ospina, arrestado con más de US$600,700, 5 euros y 647,000 pesos colombianos cuando pretendía abordar un vuelo hacia Panamá.
Tanto en el caso de Daniel como en el Mauricio, arrestado en flagrante delito activó la maquinaria de la Unidad de Prevención y Persecución del Contrabando y el Tráfico Ilícito de Bienes del Ministerio Público, dirigida por la procuradora general de Corte Aracelys Peralta, en coordinación con la fiscalía de Santo Domingo Este.
Los fiscales Taipey Joa Saad, Angie Castro, Welington Gómez y Flor Jiménez presentaron la solicitud de medida de coerción, imputando a los dos viajeros violaciones a las leyes número 155-17 contra Lavado de Activos y 168-21 de Aduanas. Ambos fueron trasladados a la cárcel de Najayo, en San Cristóbal donde deberán cumplir tres meses de prisión como medida de coerción preventiva.
¿Estos dos casos en tan poco tiempo apuntan a un patrón de uso sistemático de viajeros utilizados como “courier” de efectivo para ingresar o sacar grandes volúmenes de divisas de origen sospechoso por la principal terminal aeroportuaria del país?
Se recuerda que en el caso del colombiano Mauricio llegó al país el pasado3 de septiembre y alrededor de las 5:00 de la tarde del mismo día ya intentaba abordar un nuevo vuelo con destino a Panamá cuando fue arrestado.
La legislación dominicana permite la entrada y salida de divisas, pero exige su declaración formal cuando el monto supera los US$10,000.






















