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El cuerpo del obispo emérito de la diócesis de esta ciudad, monseñor Jesús María de Jesús Moya, fallecido el pasado miércoles a la edad de 94 años, reposan en la cripta de la catedral Santa Ana tras ser sepultado con muestras de profundo respeto y gratitud por una multitud integrada por sacerdotes, familiares y amigos. Los presentes destacaron sus décadas de entrega pastoral, su vida dedicada al servicio de Dios y su incansable labor en favor de la comunidad.
Valoraron su labor pastoral por el fomento de manera decidida a la educación en todos los niveles, especialmente a través de la Universidad Católica Nordestana (UCNE), impulsando becas para jóvenes de familias de escasos recursos y la defensa del medio ambiente, respaldando las ciencias ecológicas en Loma Quita Espuela.
Se destacó por actuar incansablemente como mediador en conflictos sociales, buscando siempre soluciones justas y pacíficas para las problemáticas de las comunidades.
Estuvieron el obispo de la diócesis de aquí, monseñor Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, quien presidió la misa de cuerpo presente, cuya homilía estuvo a cargo del vicario general, Paulino Peña Paredes. La misa fue concelebrada por monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo metropolitano de Santo Domingo y monseñor Héctor Rafael Rodríguez, arzobispo de Santiago, entre otros obispos y sacerdotes de la región y el país. El alcalde Alex Díaz estuvo entre las autoridades civiles.
Durante la homilía, el vicario general Paulino Peña Paredes, destacó el intenso trabajo pastoral realizado por el obispo emérito De Jesús Moya, al señalar que “su misión apostólica la realizó como maestro, enseñando los valores del evangelio, la doctrina social de la Iglesia y cuidando el depósito de la fe”.
En la eucaristía se leyó un mensaje enviado por el papa León XIV dirigido a monseñor De la en Cruz Baldera, donde el Santo Padre hizo llegar su profundo pésame a los miembros de la iglesia local y su familia.
El sacerdote Dauris Aquino ofreció el responso, el obispo de Puerto Plata, Julio César Corniel Amaro, incensó el cuerpo y el arzobispo de Santiago, Héctor Rafael Rodríguez, bendijo la cripta donde descansa. El acta fue leída por el padre Carmelo Santana.
su legado
Homenaje





















