El presidente Luis Abinader destacó este lunes la salida de República Dominicana del mapa del hambre de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), durante la inauguración del Foro Mundial de la Alimentación 2026, y afirmó que el resultado es un logro nacional, aunque reconoció que persisten desafíos para garantizar que todas las familias tengan acceso a una alimentación adecuada.
“Ese logro no pertenece a un presidente ni a un gobierno, pertenece a toda la República Dominicana”, expresó el mandatario, quien atribuyó los avances a las políticas públicas dirigidas a incrementar la producción nacional de alimentos, mejorar los ingresos de los hogares y ampliar los programas de protección social.
La salida del mapa del hambre está relacionada con la reducción de la prevalencia de la subalimentación por debajo del umbral del 2.5 % utilizado por la FAO.

Durante su intervención en Roma, Abinader sostuvo que combatir el hambre constituye una obligación moral y que superar ese problema representa mucho más que alcanzar una clasificación internacional, porque implica mejorar las condiciones de vida y ampliar las oportunidades de desarrollo de la población.
Producción de alimentos e ingresos familiares
Al explicar los factores que, según afirmó, contribuyeron a este avance, Abinader señaló que el Gobierno concentró sus esfuerzos en dos áreas: aumentar la disponibilidad de alimentos y mejorar la capacidad económica de las familias para adquirirlos.
Según las cifras presentadas por el presidente, el índice de producción de alimentos por habitante aumentó un 122.3 % entre 2004 y 2024.
Asimismo, indicó que el ingreso real de los hogares creció un 43.7 % entre 2015 y 2025, mientras la pobreza monetaria descendió del 41.1 % al 17.3 % y la pobreza extrema pasó del 8.7 % al 2.2 %.

El mandatario agregó que durante su gestión el ingreso real aumentó un 20 % entre 2020 y 2025. También proyectó que la pobreza monetaria podría situarse en un 14 % al cierre de 2026.
Programas sociales y alimentación escolar
Abinader también destacó la cobertura de los programas sociales destinados a facilitar el acceso a los alimentos, especialmente entre los hogares de menores ingresos.
Indicó que la alimentación escolar pasó de beneficiar a 1.7 millones de estudiantes en 2019 a más de 2.2 millones en 2025.
Señaló, además, que los subsidios aliméntate y bono gas apoyan a más de 1.4 millones de hogares dominicanos.
A estas iniciativas sumó los 163 comedores económicos distribuidos en el territorio nacional, que, según dijo, sirven diariamente más de 183,000 raciones de comida caliente y gratuita.

También mencionó los mercados de productores y las bodegas móviles, mediante los cuales el Gobierno procura acercar alimentos a las familias a precios accesibles.
Los desafíos para garantizar la alimentación
Pese a los avances que atribuyó a estas políticas, el presidente reconoció que la tarea no ha concluido y planteó la necesidad de avanzar hacia dietas saludables y accesibles, fortalecer la educación alimentaria y combatir la malnutrición.
“Mientras exista una sola familia dominicana que tenga dificultades para alimentarse correctamente, tendremos trabajo por hacer”, afirmó.
Abinader también abordó los desafíos que enfrenta el sector agrícola ante los efectos del clima y las crisis internacionales, y se refirió al plan de acciones anticipatorias frente a la sequía agrícola para el período 2026-2027.
La iniciativa busca reducir los impactos sobre la producción mediante la protección de las cuencas hidrográficas, la mejora de los sistemas de riego y el acompañamiento a los pequeños productores.
Asimismo, explicó que el Gobierno recurrió al subsidio de la urea ante el incremento de los costos de los fertilizantes durante las crisis internacionales.
Según el mandatario, un estudio oficial determinó que alrededor del 30 % de los pequeños productores podría quedar fuera del mercado si se permitía que los precios de ese insumo aumentaran sin intervención estatal. Sostuvo que la decisión de subsidiarlo permitió proteger a los agricultores y evitar su salida del mercado.
El presidente vinculó también la seguridad alimentaria con la meta RD 2036, que busca duplicar el producto interno bruto, y afirmó que el crecimiento económico debe traducirse en mejores ingresos y oportunidades para la población rural, particularmente para los jóvenes del campo.
Libertad y dignidad
Uno de los principales planteamientos del discurso fue la relación entre la seguridad alimentaria, la libertad y la dignidad humana.
“No hay libertad plena donde el hambre decide por ti”, expresó Abinader, al argumentar que las personas obligadas a concentrar sus esfuerzos en conseguir su próxima comida tienen menos oportunidades de desarrollar sus capacidades y construir un futuro.
Para ilustrar esta reflexión, el mandatario inició su intervención con la historia de Aisha, relatada por el escritor argentino Martín Caparrós en su libro El hambre.
En el relato, una mujer que vive en condiciones de pobreza pide dos vacas como deseo para garantizar que nunca más tendrá hambre. A partir de esta historia, Abinader planteó que la privación alimentaria puede reducir las aspiraciones y oportunidades de una persona.
El presidente afirmó que salir del mapa del hambre significa mucho más que abandonar una clasificación internacional: supone ampliar las posibilidades de las familias para superar la necesidad inmediata de sobrevivir y aspirar a mejores condiciones de vida.
Cooperación internacional
Abinader consideró que los avances dominicanos demuestran que el hambre no es una condición inevitable y defendió la importancia de las políticas públicas, la voluntad política y la coordinación entre las instituciones y la sociedad.
Asimismo, abogó por fortalecer la cooperación internacional para facilitar el acceso a tecnología, conocimientos y financiamiento que contribuyan a mejorar los sistemas alimentarios.
Al referirse al legado que aspira a dejar al concluir su mandato, identificó la salida del país del mapa del hambre como uno de los logros que mayor orgullo le producen.
“De poco sirve crecer si ese crecimiento no cambia la vida de la gente”, expresó, al insistir en que la prosperidad debe traducirse en mejores condiciones de vida para la población.
El mandatario reafirmó el compromiso de República Dominicana con los esfuerzos internacionales para combatir el hambre y ampliar las oportunidades de desarrollo.





















