
EE. UU. como imperialismo hegemónico y todo el sistema imperialista occidental están en decadencia y en descomposición. Un mundo multipolar se abre paso sostenidamente.
Cierto que a EE. UU. le quedan fuerza y recursos para dar zarpazos y sembrar mentiras, pero está en decadencia.
Irán, los hutíes y los palestinos lo están descalabrando en el Medio Oriente.
Rusia le está dando una «pela» a la OTAN.
Europa está ardiendo: Francia, España, Alemania, Italia…
Colombia contestataria está en las calles contra el fascismo del régimen de Abelardo De la Espriella y eso habrá de pasar en Brasil si se imponen los Bolsonaro.
Chile volvió a las calles contra el neofascismo de Kast.
En Venezuela comienza un nuevo despertar de los chavistas que no han claudicado.
Cuba está dispuesta a sufrir heroicamente y a vencer ante que rendirse.
Nicaragua ha dicho que jamás será el trasero de EEUU.
Haití está dispuesto a resucitar su insurrección cimarrona y su revolución antiesclavista.
México no coge corte.
En EE. UU. crece y se expande la izquierda socialista enfrentada a sus voraces elites capitalistas.
Cierto que Trump, Rubio y la oligarquía capitalista están volcando el Comando Sur y su cuarta flota contra las ansias de independencia de nuestra América, con su brutal repliegue de la doctrina Monroe para asaltar petróleo, oro gas, litio, tierras raras, agua, titanio y uranio.
Con ese empleo de fuerza bruta parecería imposible conquistar soberanía y superar la tragedia social en países pequeños como el nuestro y en una isla del Caribe empobrecida.
Pero eso no es cierto.
Verdad que derrotaron nuestra revolución en 1965 y que luego hemos tenido 61 años de contrarrevolución imperialista.
Eso fue posible en época pasadas: en el marco de una bipolaridad con un imperio en ascenso férreamente implantado en este continente, seguido del derrumbe del campo eurosoviético y la hegemonía mundial absoluta de EE. UU.
Pero eso está cambiado…Está en marcha la decadencia de EEUU y la Unión Europea (UE).
De ahí el brutal viraje imperialista hacia el hemisferio… un repliegue agresivo en el curso de su derrota, que le permite avanzar y aterrorizar desde su debilidad y desesperación. Pero su neo-fascismo y coloniaje son inestables, es rápida su tasa de desgaste…
EE. UU. padece una crisis interna profunda…
Nuestra América ha sido fuertemente golpeada, pero ya una parte de nuestros pueblos comienzan a retomar las calles y a reanudar protestas masivas.
Nuestro país no debe dejarse intimidar ni engañar. Aquí también debe acabarse la paciencia, desnudar la mentira y tomar las calles.
EE. UU. cuenta con una gran fuerza mediática para ocultar su desbarajuste y atemorizar.
En circunstancias así importa mucho librar la batalla de ideas hasta que florezca la verdad y salga del corral la indignación.
Tenemos en lo inmediato que desplegar, paso a paso, la batalla asimétrica en el campo de las ideas.
Derrotar la toxina que convierte a no pocos empobrecidos y a no pocas juventudes en conservadores y derechistas; derrotar las mentiras, combinando pensamiento y acción.
Conquistar mentes y corazones con nuevas formas de comunicar y con un accionar atractivo, estimulante…
Continuar denunciando el modo de producción capitalista que devasta los ecosistemas, empobrece a los/as trabajadores/as y le niega derechos vitales a la juventud.
Asumir los temas sensibles: la crisis de agua, la cuestión ambiental en todas sus dimensiones…las mujeres agredidas, acosadas, oprimidas, violentadas… el deterioro de la educación y la salud, la juventud abandonada, las desigualdades brutales, la explotación de la fuerza de trabajo y de la capacidad intelectual, el racismo, las discriminaciones y la neo-colonialidad.





















