ATLANTA— El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aclaró el sábado que la administración del presidente Donald Trump no facilitó la salida del derrotado candidato presidencial Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos tras abandonar Brasil luego de perder las elecciones frente al mandatario brasileño Luíz Inácio Lula da Silva.
Bolsonaro llegó a Miami el miércoles, un día después de que el Departamento de Estado anunciara que tanto a él como a su familia se les otorgarían visas estadounidenses tras su derrota en una reñida contienda que rompió la tendencia conservadora en América Latina.
“No facilitamos nada”, enfatizó Rubio ante los periodistas en Atlanta durante la reunión de los principales diplomáticos del G20.

“Nos informaron que había llegado a Estados Unidos. Anteriormente contaba con visa, y el presidente tomó la decisión de permitirle entrar al país”, indicó Rubio, añadiendo que el gobierno norteamericano no estuvo involucrado directamente en ninguna de las acciones realizadas.
Rubio también señaló que se cruzó con el canciller de Brasil, Mauro Vieira, en Atlanta durante el viernes y el sábado, y que espera reencontrarse con funcionarios brasileños en Francia el próximo mes de noviembre durante la cumbre de ministros de Relaciones Exteriores.
Bolsonaro se ha negado a reconocer su derrota calificando los comicios de fraudulentos sin presentar pruebas. Su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, tampoco aceptó su caída electoral en 2022 ante Lula y actualmente cumple una condena de 27 años por intento de golpe de Estado.

Flávio Bolsonaro, quien recibió el respaldo tácito de Donald Trump en las urnas, enfrenta investigaciones en Brasil por corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal, y se le había ordenado la entrega de su pasaporte ante un posible riesgo de fuga.
El senador por Río de Janeiro, que perderá su escaño al iniciar la nueva legislatura brasileña el 1 de febrero, reiteró el viernes en Instagram que se considera víctima de persecución política.
En una carta difundida el miércoles, Bolsonaro, de 45 años, se proclamó el verdadero presidente electo de Brasil, concepto que luego suavizó a líder, comparándose con figuras históricas como Charles de Gaulle durante la Segunda Guerra Mundial.





















