Al calentamiento global se le culpa por muchas cosas, algunas de ellas potencialmente devastadoras. No es trivial que la frecuencia e intensidad de los huracanes, por ejemplo, aumente por el incremento de la temperatura. O que la intensidad del fenómeno climático conocido como “el niño” haya llegado este año a niveles récord.
Tampoco son triviales las inundaciones provocadas por el deshielo de las cimas montañosas, los derrumbes cataclísmicos de glaciares como sucedió en Nepal, la desaparición de especies animales y vegetales, la elevación del nivel del mar, las alteraciones en los patrones de lluvias y sequías, o los cambios en el ciclo de las cosechas.
Las dudas acerca de la validez de esos pronósticos se han ido despejando por la acumulación de evidencias científicas y, de forma más contundente, por los efectos que ya se están sintiendo, a pesar de que persisten voces escépticas que rehúsan aceptarlo. Y en adición a todo lo dicho anteriormente, analistas chinos han aportado informaciones que vinculan al calentamiento global con otra inquietante consecuencia.
Aunque desde hace tiempo se ha señalado que el calor no crea condiciones propicias para el aprendizaje, los hallazgos que apuntaban en esa dirección fueron usualmente considerados como una comprobación de que el organismo humano funciona mejor dentro de un rango específico de temperatura, dado que el frío intenso tampoco lo favorece. Ahora, sin embargo, en vista de que no se trata ya de fluctuaciones cíclicas alrededor de un punto medio, sino de una tendencia hacia el alza, el incremento de la temperatura promedio puede representar una amenaza para la educación y el entrenamiento.
Los autores del estudio utilizaron un método indirecto, más susceptible de evaluación estadística. En lugar de medir el efecto sobre el aprendizaje en sí mismo, analizaron el efecto sobre las calificaciones obtenidas en el examen nacional para admisión en las universidades chinas, el cual es tomado por millones de estudiantes cada año. Comparando los resultados para cada demarcación, encontraron que por cada incremento de 2 grados centígrados en la temperatura de un lugar, la calificación promedio disminuyó en 0.68%. Y constataron que el efecto se concentra en los estudiantes más sobresalientes.
La solución más obvia es recurrir al aire acondicionado. Esa solución, sin embargo, es sólo aparente, muy costosa y esencialmente transitoria. En la medida en que la energía utilizada provenga de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo, que aún forman parte destacada de las matrices de generación presentes en la gran mayoría de los países, el calentamiento global resultante de la contaminación atmosférica se incrementará, provocando que ésa deje de ser una solución para convertirse en parte del problema.




















