Aunque hoy se para frente a un teatro lleno, como lo hará este domingo cuando actúe en el Teatro Nacional Eduardo Brito, Luli Pampín contó que de niña le costaba cantar delante de las personas.
Según la animadora infantil, siempre fue expresiva y «muy payasa», algo que atribuye a haber crecido entre cuatro hermanos, pero la timidez para cantar era grande.
Pese a que su primer paso fue en el coro del conservatorio, solo se atrevió a cantar en solitario tras el nacimiento de su hijo y afirmó: «Cantar fue lo que me dio fuerza».
Esa niña que no se atrevía a cantar sola presentará su show “Bienvenidos” en el país este domingo 11 de octubre, en dos funciones: la primera a las 3:45 de la tarde y la segunda a las 5:00, ambas en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito.
Durante un encuentro virtual con medios dominicanos, previo a su visita a la capital dominicana, la artista, cuyo nombre de pila es Lucía, dijo que llega con muchas expectativas.
«Siempre que uno va a un país por primera vez tiene una expectativa muy grande de ver cómo te reciben, de cómo será el público», afirmó.
Añadió que quiere conocer la cultura y la gastronomía dominicanas y sentir «ese calor del público».
Su llegada tiene además un motivo personal: en su equipo trabaja un bailarín dominicano, a quien le prepararon la sorpresa de que el grupo viajaría a su país.
Pampín, que nació en Argentina y vive en España desde los 12 años, contó que sabe lo que significa emigrar y vivir lejos de casa, y que por eso le parece especial llevarlo con ella.
DE LA PRESENTACIÓN EN SANTO DOMINGO
“Bienvenidos” repasa quién es Luli Pampín desde sus comienzos, pero el centro del show es un personaje basado en el bullying, visto desde quien lo hace y no desde quien lo recibe.
Pampín explicó que lo creó a partir de su experiencia trabajando con niños, en la que, según relató, vio que a veces uno se porta muy mal y lo apartan por la molestia que causa, sin entender el porqué de su comportamiento.
«Hay muchas veces que es una llamada de atención muy grande, de una falta de cariño», dijo, y aseguró que con un poquito de amor ese niño cambia.
En la obra, el personaje interrumpe el espectáculo y al principio quieren echarlo, pero después se dan cuenta de que también quiere reír con ellos y lo invitan a ser uno más.
La cantante contó que siempre busca que sus shows dejen una enseñanza y que en este los niños aprenderán que hacer travesuras para llamar la atención no es el camino, sino que hay que hablarlo de otra manera, de forma lúdica.

VIDEO. Luli Pampín – «Camino por la selva» – Official Video
ÉXITO EN YOUTUBE
Pampín recordó que grabó su primer video en 2016 con una caja de cartón y la luz del patio de su casa, y que desde entonces no ha dejado pasar una semana sin publicar.
Aseguró que no hubo un momento exacto en que se dio cuenta de que el proyecto había crecido, porque fue algo «muy de a poquito»: primero vio niños disfrazados de Luli, cumpleaños con sus canciones y familias que se las sabían.
Ella misma empezó animando cumpleaños, luego montó su primer show y el equipo fue creciendo. «Empecé totalmente de cero, sin el apoyo de nadie», recordó.
Sobre cómo mantiene el ritmo, explicó que muchas ideas le llegan de sus hijos y de los mensajes de las familias que le piden canciones para situaciones concretas. La razón principal, dijo, es otra: «Yo no tengo un hobby como tal, mi hobby es ser Luli Pampín».
En su tiempo libre escribe canciones y cuentos, o piensa en el próximo show, en un personaje o en un vestuario, y por eso, afirmó, estos diez años no han sido tediosos ni difíciles.
FIEL A SU ESTILO
Pampín rechazó la idea de que se haya reinventado. Dijo que ha sido siempre fiel a lo que quiere enseñar y que nunca ha seguido modas, como videos más frenéticos o canciones más aceleradas para gustar más.
Con su productor musical coincide en que la música debe hacerse «por y para niños, como se hacía antaño».
Contó que incluso evita algunas plataformas que sabe que le ayudarían a crecer más rápido, porque no está de acuerdo con ellas.
«Si utilizara determinadas plataformas y creciera más rápido, estaría haciendo crecer algo que no sería sincero», explicó, y añadió que prefiere seguir el camino que más beneficia a los niños y no el que más le conviene a ella.
madre de dos hijos
Pampín es madre de un niño que va a cumplir 12 años y de una niña de tres. Contó que su hijo mayor ha vivido su carrera desde que era un bebé y que hoy la ayuda y le da su opinión, mientras que la pequeña sabe que mamá es Luli, pero se queda «súper maravillada» cuando la ve caracterizada, con el maquillaje y el vestuario, y enseguida pide ponerse su traje y bailar.
Para equilibrar el trabajo y la maternidad, dijo que hay que tener claros los pilares básicos y
darle a cada uno la importancia que merece. Trabaja mientras sus hijos están en el colegio y se dedica a ellos cuando están en casa.
Su esposo, que trabaja con ella y la apoya mucho, forma con ella, según dijo, «un buen equipo».
De los niños, la artista afirmó que lo que más valora es la sinceridad y la imaginación. Explicó que no están «contaminados con el mundo, con la adultez, con los prejuicios», y que por eso, cuando cantan sus canciones, es porque de verdad las sienten, y agregó que le da pena que los adultos vayan perdiendo la imaginación.
dos países, una identidad
Pampín emigró a España a los 12 años, una edad que considera intermedia, «ni muy niña ni muy adulta».
Por eso siente que vivió su infancia en los dos países y que ambas culturas forman parte de ella «a partes iguales, 50 y 50».
Contó que estos diez años no han sido solo de videos, pues ha hecho giras por muchos países y estar con las familias en persona le ha permitido conocer sus culturas.
La animadora infantil se despidió afirmando que siente mucho agradecimiento, y que considera que tener este trabajo y a millones de familias que la eligieron es un sueño hecho realidad.




















