
Dos prototipos del dominicano promedio, el criollo y la «muñeca sin rostro» en apariencia física, preparación académica, vocabulario y códigos de comunicación, aunque Alofoke tiene más escuela y facilidad de expresión. La sociedad genera perfiles como ellos, pero la intelectualidad es un mérito propio.
El nivel de Angelo le bastó para fundar un movimiento racista y propiciar la política migratoria más reciente. Comenzó con una carta enviada al Ministerio de Interior y Policía donde no aclaraba la solicitud de un permiso para su marcha antihaitiana en Friusa. Cuando la periodista Nuria Piera evidenció en una entrevista su baja instrucción y los errores de la misiva, el resto de la prensa la vapuleó al considerar que debió alinearse con la causa o cooperar con su silencio.
Diversas voces advirtieron al gobierno de la segura transformación del movimiento en un partido político; pero fueron ignoradas, mientras los duros de la prensa alternativa lo vislumbraron como su oportunidad para saltar a la política. No previeron la astucia de Angelo, quien asumió la candidatura presidencial con un pragmatismo popular implacable, como diciendo: «No voy a atajar para que otro enlace». Sus motivaciones declaradas nacen de la inconformidad con la política migratoria impulsada por él mismo y de problemas nacionales que no conceptualiza.
Por su lado, Alofoke intenta replicar el manual de Donald Trump sin captar que la parte central de su discurso no es el espectáculo, sino un programa de gobierno bien articulado y creíble. El think tank demócrata, aun poniendo al mundo a odiarlo, en privado dice que su mensaje es tan fuerte que no puede fallar.
En los enfrentamientos fabricados por el mismo Alofoke, suelen sacarle su origen y escasa formación, pero él no es tan atrasado ni arrastrado. Es hijo de Santiago Matías, don Santi, locutor formado al mejor estilo de la legendaria Voz Dominicana de la era de Trujillo: de dicción perfecta, voz radial, sin titubeos ni espacio para el irrespeto.
El talento no se hereda, pero Dios le dio el suyo. Ese joven es el Corporán de los Santos de nuestra era digital. Ha colonizado el sistema comunicacional con su emprendimiento, generando urticaria tanto en los sectores tradicionales como en sus grupos afines.
Si la presencia mediática facilita la viabilidad electoral, la influencia combinada de esos dos jóvenes está eclipsando a los aspirantes de la política convencional. Guste o no, representan los nuevos códigos de la actualidad política. No obstante, si juntos o por separado no articulan una agenda gubernamental convincente y viable, les quedará difícil sostenerse en el ecosistema político.
Por José Café





















