París.- Carlos Alcaraz se alzó con el Masters 1.000 de París tras derrotar al estadounidense Ben Shelton, 7-6 (5) y 7-5, y se convierte en el segundo español, tras David Ferrer, que triunfa en el prestigioso torneo bajo techo del circuito.
El número 3 del mundo, de 23 años, encadena nueve victorias consecutivas y dos títulos, Viena y ahora París, en un cierre de temporada explosivo tras cuatro meses alejado de las canchas por una lesión de muñeca.
Aquel reposo se tradujo en frescura para el tenista murciano, que en ediciones anteriores había llegado con molestias y que esta vez brilló al máximo nivel para sumar el título número 29 de su carrera, el quinto del año y el noveno Masters 1.000.
Dos trofeos antes de la lesión, el Abierto de Australia y Doha, y tres después, Tokio, Viena y ahora París, la última oportunidad del año para sumar un Masters 1.000 y encadenar cinco cetros consecutivos en la segunda categoría, algo que solo Novak Djokovic y Rafael Nadal lograron antes.
El español Carlos Alcaraz reacciona tras ganar un punto durante su partido contra el estadounidense Ben Shelton en la final del torneo de tenis ATP Masters de París.
La intensidad con la que celebró el campeonato, abrazando a su equipo y a sus padres, refleja las enormes ganas que tenía de triunfar en un certamen donde su tope histórico habían sido unos cuartos de final que debió abandonar lesionado.
Alcaraz conquistó un territorio esquivo para los españoles. Catorce años después de la gesta de David Ferrer, el murciano triunfó donde Djokovic reinó siete veces y Nadal fue finalista, sumando siete de los nueve Masters 1.000 posibles (solo le faltan Canadá y Shanghái).
El camino no fue fácil, especialmente tras levantar dos bolas de partido en cuartos ante Taylor Fritz y medirse en la final ante su verdugo en el pasado Abierto de Estados Unidos.
Aquel enfrentamiento previo, disputado recién superada su lesión, se resolvió en cinco intensos sets y cuatro horas y media de alta tensión que terminaron de madrugada.
Desde entonces, su puesta a punto ha mejorado notablemente, recuperando el brillo habitual de su juego sin perder la capacidad de salir victorioso en escenarios complejos.
El partidazo entre el ex pupilo de Juan Carlos Ferrero y su gran rival cumplió las expectativas, ofreciendo velocidad, golpes descomunales y múltiples voleas que deleitaron a los aficionados.
Entre el número 3 y el 4 del mundo los detalles marcan diferencias, como el propio Alcaraz advirtió en la previa recordando su derrota previa en Estados Unidos.
Esta vez al zurdo Shelton le faltó precisión en los momentos clave, desaprovechando hasta seis oportunidades de rotura en el primer set ante un español experto en sobrevivir al límite.
Con un saque casi impecable por parte del estadounidense, la primera manga se decidió en un desempate donde Alcaraz mostró mayor jerarquía para tomar ventaja.
La igualdad persistió en el segundo set, aunque Shelton quebró primero para colocarse 4-2, una ventaja que el español neutralizó con autoridad de inmediato.
Restablecida la paridad, los nervios afectaron a Shelton, menos habituado a instancias tan decisivas de la competición.
Alcaraz aceleró en el duodécimo juego con el saque del estadounidense y, tras desperdiciar su primer punto de partido, sentenció el triunfo en la segunda oportunidad.





















