
Definitivamente, las autoridades del sector energético y el presidente mismo, Luis Abinader, deben “sumergirse a fondo” para que rápidamente se le busque una salida al tema de las altas facturaciones energéticas. Es la segunda ocasión que tocamos el tema de las EDE y el descontento generalizado que por diferentes medios observamos.
Los fines de cada mes se han convertido en un serio problema para la paz mental de un alto porcentaje de los llamados jefes de familia. En espera de que les llegue el temido “cuco” (los recibos), en muchos hogares ni siquiera se atreven a planificar sus economías, ya que las compras y las programaciones dependen de cuánto se tenga que pagar por un servicio que, además, es altamente deficiente.
Quiérase o no, los oficialistas deben admitir que uno de los grandes logros de la administración del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y de su presidente Danilo Medina fue precisamente la estabilidad del sistema energético; algo que más temprano que tarde, y cuando el proselitismo político-electoral esté en su apogeo, se los echarán en cara.
Por más que se le diga a esta sociedad que la facturación energética no ha sido elevada, nadie en su sano juicio se lo va a creer. Solo hay que hacer comparaciones con los recibos de unos meses atrás y los actuales, y nos daremos cuenta de que lo dicho por las autoridades de que no ha habido aumento es algo que deben corregir.
Entendemos los subsidios que se han estado destinando para el tema, entendemos la carestía de los altos precios del petróleo, entendemos todo lo que quieran que entendamos; pero, por favor, deben también entender a la población y tratar de buscarle una salida urgente.
Recientemente, en varias de las localidades del Cibao se produjeron protestas que han dejado déficit en sus diversas economías, en donde entre el pliego de sus quejas ha estado presente precisamente el de las altas facturaciones, algo que nos ha puesto a pensar en la posibilidad de que suceda lo peor y en todo el territorio nacional, de manera espontánea, sucediera lo mismo de aquel abril de 1984.
Reiteramos que las autoridades del sector energético, desde el gobierno, deben buscar la manera de que ese descontento no continúe avanzando. De lo contrario, este pueblo bien pudiera explotar y, en estos momentos, una protesta de cierta envergadura en el currículo político-electoral del gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM) podría salirle excesivamente caro a quien resulte representar dicha entidad en la boleta presidencial de cara al 2028.



















