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La condición de técnico agrícola especializado y de productor arrocero del ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, es un factor clave en el voto de confianza que los cosecheros del cereal dieron al Gobierno para negociar mejores condiciones con el alimento en el marco del DR-Cafta. Pese a la alharaca y la evidente politización de la eliminación de los aranceles al arroz estadounidense, los productores entendieron que el Gobierno carecía de capacidad de rejuego para resistir las presiones de Washington. Que estaba prácticamente obligado a carabina y que tras suprimir las restricciones al cereal no le queda más alternativa que negociar con Estados Unidos una salida benévola para los productores. El ministro de Agricultura ha garantizado que independientemente de los resultados de las negociaciones, los productores no serán abandonados a su suerte. Y como arrocero él tiene que estar entre los más interesados en que se encuentre una salida satisfactoria al impasse con el cereal estadounidense.
Contra violencia migratoria, dominicanos protestan en Nueva York
El caso del dominicano Oscar Belgal, de 28 años, fue el detonante para que decenas de compatriotas y de otras nacionalidades tomaran las calles de Alto Manhattan en protesta contra la violencia de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos contra los hispanos, asiáticos y extranjeros de color. Belgal fue alcanzado por un disparo en el cuello de siete que le hicieron los agentes que lo persiguieron cuando llevaba en su vehículo a la escuela a su hijo de cinco años. Dominicanos y personas de otras nacionalidades acataron la convocatoria formulada bajo el lema “un día sin reyes” para rechazar las brutalidades de los agentes contra los extranjeros. Son muchas las personas que han sido abatidas por el cuerpo desplegado por el Gobierno de Donald Trump para sacar de Estados Unidos a inmigrantes legales e ilegales. Tras las violentas redadas el miedo cunde por doquier, toda vez que nadie está exento de ser aprehendido y deportado. Y hasta eliminado. Los dominicanos no temieron arriesgarse al sumarse a la movilización en el Alto Manhattan contra la persecución y en protesta por la agresión de que fue víctima Belgal.





















