Santo Domingo, RD.- El país conmemora hoy el tradicional Día de los Fieles Difuntos mediante solemnes e íntimas expresiones de fe y respeto, que se escenifican principalmente en los camposantos del Gran Santo Domingo con la asistencia de miles de personas.
A diferencia de los festejos coloridos de otras naciones americanas, el pueblo dominicano acude masivamente a los camposantos para honrar con recogimiento la memoria de sus familiares fallecidos, donde prenden velas o velones y oran después de limpiar y pintar las tumbas.
El origen de esta festividad cristiana se remonta formalmente al siglo décimo, instituida originalmente por San Odilón de Cluny. Esta piadosa conmemoración litúrgica busca interceder fervientemente por el descanso eterno de las almas que se encuentran todavía en proceso de purificación dentro del purgatorio.
“Siempre vengo porque es un día sagrado, igual que el Día de los Padres y el Día de las Madres; esos días que son sagrados para uno hay que recordar a los deudos.”, expresó Pedro Esteban Moreno, el ser entrevistado en el Cementerio Nacional de la Máximo Gómez.

“Tengo a mis padres y a una cuñada enterradas aquí, a otra cuñada en otro sitio, a mi suegro y también a un amigo. Mi mamá tiene 40 años de fallecida y mi papá entre 71, vengo y visito las tumbas de todos.”, agregó Gómez
Bajo un ardiente sol de un caluroso noviembre, miles de ciudadanos se desplazan desde tempranas horas hacia los principales cementerios de la geografía nacional. Las familias dominicanas cargan flores, pinturas y herramientas para remozar los nichos de sus seres queridos en un acto de profundo amor familiar.
Cientos de personas visitaron hoy a sus familiares fallecido en el cementerio Nacional de la Máximo Gómez.
Labores de remozamiento y orden municipal
Durante la mañana, el Cementerio Nacional Máximo Gómez concentró un concurrido flujo vehicular y peatonal. La administración del recinto confirmó que las instalaciones se encontraban plenamente preparadas para recibir con absoluto orden el masivo peregrinaje de los deudos.
La limpieza de los campos santos de parte de la alcaldía de la capital ha sido una de las características más mencionada por los visitantes.
La limpieza, la seguridad y la organización eran notables en todo el entorno: los puestos de flores y velones lucían surtidos para la ocasión, mientras que el templo permanecía abarrotado de fieles a la espera del inicio de la misa oficial.

Una escena similar se vivió en los cementerios Cristo Redentor y Cristo Rey, donde reinaron el orden, la pulcritud y el resguardo permanente de la Policía Municipal.
“No podemos quejarnos de Carolina, en toda su gestión ha puesto todo en su lugar. El cementerio está limpio y pintado siempre. Y aunque no tenemos una capilla siempre se habilita un lugar para hacer dos misas en los días de los muertos”, Francisca Reyes, entrevistada en el cementerio de Cristo Rey.
Los caminos internos lucían limpios, facilitando un acceso cómodo a los panteones de familias que acudieron desde recónditos puntos de la capital y provincias aledañas.
Los vendedores de flores y velones refuerzan sus negocios pues las ventas son de las mejores del todo el año.
Devoción en los hogares
Una de las tradiciones domésticas más hermosas consiste en encender velas en los rincones más íntimos del hogar. Las familias colocan retratos antiguos de los difuntos, elevando plegarias silenciosas para guiar la trayectoria espiritual de las almas hacia el anhelado descanso y paz perpetua.
Aunque esta fecha no constituye un día feriado dentro del calendario laboral oficial dominicano, la asistencia sigue siendo multitudinaria a los cementerios. Los trabajadores acomodan sus agendas personales para cumplir fielmente con el sagrado deber moral de visitar y embellecer las sepulturas de su linaje.

“Yo soy la más chiquita de mi mamá y de mi papá. Mi mamá, Josefa Luisa Arias de López, murió el 3 de junio del 74; yo estaba en Curazao y vine. Mi papá compró este terreno para la familia. Todos los años vengo para el Día de las Madres. Que Dios los tenga en gloria, porque tanto mi mamá como mi papá fueron muy buenos”, manifestó Marcia López Arias, de 85 años.
Las autoridades del orden público y la Policía Municipal desplegaron un amplio contingente de seguridad en los alrededores de todos los cementerios urbanos. La Policía Nacional y los agentes de tránsito controlaron el flujo peatonal, previniendo incidentes y asegurando un ambiente de paz y estricto recogimiento.
El Día de los Fieles Difuntos reafirma la identidad espiritual y el inquebrantable respeto de la sociedad dominicana hacia la muerte. Entre oraciones devotas, lágrimas sentidas y tumbas decoradas, el país mantiene encendido el faro de la memoria histórica de sus seres más queridos.
Decenas de personas caminan hacia la parte interior del cementerio de Cristo Rey.
Antecedentes
Desde hace semanas atrás por disposición directa del Ayuntamiento del Distrito Nacional, los cementerios de la capital fueron sometidos a intensas jornadas previas de limpieza integral.
Más de cien obreros trabajaron en la recolección de desechos, poda de maleza y reparación de tramos dañados, garantizando la dignidad y comodidad que merecen los visitantes en su recorrido.

Anteriormente
Antiguamente, las estaciones de televisión y radiales dominicanas modificaban drásticamente su programación habitual cada dos de noviembre por el duelo colectivo. Los boleros, la Bachata y el Merengue eran sustituidos por música sacra, una costumbre respetuosa que lamentablemente ha ido desapareciendo debido a la modernidad global.
En las comunidades rurales del interior del país, la fecha adquiría un fuerte matiz de solidaridad y cohesión vecinal. Los habitantes comparten alimentos tradicionales y participan juntos en extensas horas santas, fortaleciendo los lazos sociales a través del recuerdo comunitario de sus fundadores.
Era muy notoria la seguridad con la disposición de agentes policiales de la Policía Municipal adicionales en los cementerios del Distrito Nacional.




















