
Hay mucho de Pedro Páramo en México. El autor representa efectivamente la esencia mexicana. En Comala hay notables rasgos culturales, expresados en las costumbres, en lo más autóctono. Si existe una bien definida en nuestro continente, es esta. La obra de Juan Rulfo apenas esculpe con palabras la imagen e idiosincrasia de un pueblo orgulloso de la construcción y el mantenimiento de una identidad tan singular como rica en manifestaciones de afecto y humanidad. Cálida y cercana.
La figura aguerrida en la que la melancolía se torna en esperanza, salta en Pedro Páramo como paradigma de una época apegada tanto a la tragedia como a la comedia. Encuentra la gloria en ello. Amalgama de la muerte y de la alegría como simbolismo, no sombrío, sino ingenioso, que tiene en la novela de Rulfo particularidades sembradas antes y diversificadas después con provechosas incursiones artísticas.
Sabemos que el culto a los difuntos en México tiene un origen precolombino, cuyas raíces mesoamericanas revelan cómo el ritual gana espacio o convive con la tristeza. La atmósfera recreada en este pueblo fantasma es, sin duda un significativo aporte al entendimiento de una cultura pionera y cimera en la revalidación folclórica de una comunidad diseñada para la confraternidad, como creencia y propósito. De ahí, lo de México lindo y querido, expresión de a loa y gratitud con que su propia comunidad y vecinos muestran amor y respeto a la tierra de los aztecas.
Pedro Páramo narra la historia de Juan Preciado, un joven que viaja al pueblo fantasma de Comala para buscar a su padre, un cacique poderoso llamad Pedro Páramo.
En esta sinopsis halla un mundo inmenso donde habitan promesas, esperanzas y asombros con la infalible compañía de la muerte, y todo lo que hay de reivindicación en ello.
En el México de Rulfo, que es el mismo “lindo y querido”, la enseñanza bíblica de la muerte muestra un punto de partida: “para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”. Cinceladas que trazan una de las propiedades sobresalientes en la obra. Y, ¿por qué no, en del ser mexicano.






















