Santo Domingo Oeste, RD.- Tras décadas desafiando el asfalto sobre frágiles carpas, miles de emprendedores le dan vida al mercado de pulgas de la capital. Este gigante del comercio informal domina cada semana algunas de las vías del Merca Santo Domingo como el motor económico popular más vibrante de la ciudad.
Para estos padres de familia, la venta informal no es solo una alternativa de subsistencia, sino el núcleo de un sistema comercial al aire libre que mueve millones de pesos. Entre mostradores improvisados y sombrillas, miles de comerciantes convierten el espacio público en una formidable red de microeconomía local.

Aunque ahora la distancia es el principal enemigo para intentar sobrevivir en un comercio que parece irse a apagando entre la distancia y las compras por Internet o en importadoras chinas.
“Desde que nos mudaron aquí, esto ha dejado de ser negocio. No solo es lo que debemos pagar en acarreo, es que las personas no quieren venir tan lejos. Imagínese alguien que viva en Santo Domingo Este o Boca Chica, cuanto debe pagar o que tiempo debe tomar para llegar aquí”, explicó el vendedor Johnny Rodríguez.
Desde hace varios años el mercado de pulgas fue trasladado a los terrenos del Merca Santo Domingo, ubicado en el kilómetro 22 de la Autopista Duarte, en la avenida Merca Santo Domingo (a unos 2 kilómetros desde la entrada de la autopista), en la zona de Pedro Brand, La Guáyiga, Santo Domingo Oeste.
Otra cosa que afecta esta dinámica comercial los domingos en que ahora las personas pueden comprar cosas nuevas y usadas en Marketplace, Amazon o en tiendas chinas que venden a precios muy cómodos.
“Aunque las cosas han cambiado me gusta venir para ver si aparece algo interesante que comprar. Anteriormente yo iba con mi familia porque estaba en el malecón e iban muchos vendedores de juguetes de calidad que es lo que me gusta ver y comprar. Ahora esto tan lejos los vendedores habituales preferieren hacerlo por Internet”, según Lisandro Gutiérrez
Carteras, sombreros, gorras, maletas, pantalones, camisas y un largo etc. de mercancías son vendidas en el mercado de pulgas de los domingos en Santo Domingo Oeste. Jorge González
El ecosistema de un centro de negocios popular
El mercado de pulgas se ha consolidado como una tradición donde vendedores y clientes se dan cita cada siete días. Quienes asisten a este epicentro comercial tienen sus roles bien definidos: unos acuden a vender, otros a comprar, y muchos a proveer alimentos, agua, té y café.
Incluso, unos pocos se asoman buscando la oportunidad de sustraer algo ajeno; en fin, todos acuden en busca de un beneficio particular. Casi la totalidad de las mercancías expuestas son usadas, principalmente ropa y calzado traídos desde Haití o Estados Unidos, aunque abunda indumentaria nueva y réplicas.
“Yo vendo por Marketplace de Facebook, pero hay cosas que no puedo vender así que vengo aquí y las traigo. Son cosas de alta calidad y en estado usado como nuevo. Vendo juguetes, peluches, ropas y calzados”, dijo Antonia Luciano.
Asimismo, personas ajenas al comercio informal se instalan algunos domingos para vender objetos del hogar que ya no utilizan y no han logrado comercializar por internet. Como explica Delio Medina, un vendedor ocasional, quien va a vender, vende, y quien solo desea andar, también encuentra su espacio.
“Yo antes compraba de todo. Ahora sola vivo con mi esposo y tenemos muchas cosas que nadie usa. Algunas las regalamos, pero las de mayor valor la ponemos a la venta después de un tiempo si no se venden también las regalamos”, narró Grecia González
Variedad de productos y mercancías
El intenso tono de las carpas y sombrillas contrasta con la multitud de colores de la ropa y el calzado, vistiendo el asfalto como una alfombra multicolor. Jorge González
Una de las grandes particularidades de esta plaza informal es la posibilidad de conseguir casi cualquier artículo a precio reducido, al negociarse de forma directa sin intermediarios. En sus pasillos conviven herramientas ferreteras con celulares, laptops y consolas de videojuegos que atraen a diversos compradores.
Sin embargo, el segmento de películas, series y música en CD o DVD , otrora de los más cotizados, ha entrado en declive tras el auge de plataformas digitales como Netflix, YouTube y servicios de música en streaming que desplazaron por completo el formato físico entre los consumidores.
Como sucede en diversos puntos del Gran Santo Domingo, el mayor volumen de negocio reside en la compraventa de ropa usada y artículos de paca. Además, la comercialización informal de alimentos y productos importados para la limpieza del hogar representa otra de las opciones más buscadas.
Cronología
La jornada arranca a las cinco de la mañana cuando vendedores de distintas provincias arriban para desempacar mercancías. Hacia las seis, cientos de lonas multicolor son levantadas como un campamento improvisado, y a las siete se organiza el inventario mientras los comerciantes aprovechan para desayunar.
Para las ocho de la mañana todo está listo y decenas de compradores comienzan a recorrer las calles a pie. Desde las nueve hasta las tres de la tarde la zona queda sumergida en el clamor del pregón, el calor del sol y un sofocante ir y venir.
Compradores y vendedores se congregan en el concurrido mercado al aire libre establecido en el caliente asfalto bajo un cielo azul y un intenso sol. Jorge González
Precios
Los pantalones jeans para hombres y mujeres ofrecen alternativas para todos los presupuestos, con precios entre 100 y 1,000 pesos según la marca y condición. Además, prendas de uso diario como camisas, polochés y ropa interior parten desde tan solo 50 pesos por unidad.
El calzado figura entre los artículos con mayor demanda de todo el mercado. Los compradores pueden adquirir zapatos, botas, alpargatas, sandalias y tenis a partir de 300 pesos, alcanzando montos de hasta 1,900 pesos en función de la marca y del estado de uso.
En cuanto a accesorios, los bultos, carteras, mochilas y juguetes se comercializan desde los 100 hasta los 700 pesos o más. El valor final depende directamente del vendedor, la marca y la calidad, aunque siempre se logran encontrar opciones mucho más económicas.
En la actualidad los dispositivos electrónicos usados no resultan tan populares, aunque si aparecen pueden venderse a mitad de su valor de mercado.
Al avanzar la tarde, los vendedores prefieren rematar la mercancía al costo antes que pagar un nuevo flete de transporte para regresar con ella a casa.
Origen
La historia de esta masa comercial itinerante se remonta a 1985, cuando inició como un pequeño bazar al aire libre cerca del puerto de Santo Domingo. En aquel entonces, residentes de la Ciudad Colonial vendían antigüedades los domingos, pero la popularidad atrajo comerciantes de toda la ciudad.
El desbordamiento de puestos generó problemas de tránsito y desechos, obligando al traslado hacia el Centro de los Héroes. Con el tiempo, este espacio también resultó insuficiente y forzó una nueva reubicación en el Estadio Quisqueya para tratar de controlar el hacinamiento y el caos vehicular.
En su etapa más reciente, el mercado de pulgas fue reubicado en el Kilómetro 12 de la Carretera Sánchez, entre las avenidas 30 de Mayo y Luperón. Allí, los comerciantes adaptaron la estructura del elevado como un techo improvisado que continúa cobijando a miles de personas cada semana.






















