
En una sociedad, regularmente irresoluta, ante su ineptitud, los que presiden sus gobiernos suelen golpetear sus escritorios ordenando eliminar a los monstruos que ellos, junto al empresariado, no tienen la voluntad política de rescatar ni remodelar.
En esta sociedad, su cúpula, domeñada por el gran capital, suelen descargar la rabia de su ego. Impotentes, porque las mentiras, la improvisación, el populismo y la demagogia los abruma, no dan con un sendero que los conduzca por exactas reingeniería de las políticas públicas.
Se recurre a la violencia, exclusiones, y, exacciones que pagan la clase media, entendiendo que estos son los que deben cargar con la impedimenta y pesado fardo como resultado de su incapacidad para encabezar un gobierno más o menos idóneo.
Los que están a la cabeza de estos gobiernos tradicionales, al menos en nuestra región, sobre todo si son empresarios, siempre han vivido como en la antigua ciudad de Síbaris o Arcadia. Son capaces de odiar y dejar la mano extendida a cualquier adversario político. Aunque alardeen sobre supuestas bonhomía, son dados a fabricar enemigos.
En ocasiones, estos mandatos irresolutos, en una sociedad de sus mismas características, provoca que funcionarios todavía no adocenados o, si se quiere, “atípicos”, manifiesten que no les gustan las salidas facilonas: “Hay que buscar un bajadero”. “Vamos a dejar eso así”…
También se apela al criterio de que: “entre bomberos no se pisa la manguera”. Esta muletilla, de moda en los últimos tiempos, pretenden utilizarla como sinónimo de solidaridad. Falso. Es una excusa para la complicidad con sectores corruptos.
Este absurdo criterio es todo lo contrario. Y ello confirma el porqué en esta sociedad irresoluta, “el pobre es enemigo del otro pobre”. Conscientes o inconscientemente, terminan aliándose a los protagonistas que nos desgobiernan.
En todo esto subyacen las zancadillas que afectan las trayectorias y la conciencia laboral de muchos profesionales; soslayadas por actores entronizados en las mismas entrañas del palacio presidencial.





















