Santo Domingo.- El aumento del colesterol malo puede generar enfermedades cardiovasculares, por lo que se hace necesario el control, asegura el vicepresidente de la Sociedad Dominicana de Cirugía Vascular y Endovascular, y de la Asociación Dominicana de Pie Diabético.
El cirujano vascular y torácico Luis Faringthon puntualiza que “a veces no nos preocupamos por los niveles de colesterol en sangre que manejamos y otras personas omiten tratamientos aun con diagnóstico de hipercolesterolemia (colesterol elevado) y unos pocos descontinúan la medicación sin supervisión porque en las analíticas mejoraron”.
Describe que el exceso sostenido de colesterol, principalmente LDL, favorece la acumulación de placas de aterosclerosis en la pared arterial.
“Este proceso puede afectar las arterias del corazón, del cerebro y de las piernas. En la consulta vascular vemos sus consecuencias en dolor al caminar, heridas que no cicatrizan y, en los casos más graves, extremidades amenazadas”.
Puntualiza que a menudo “concurren diabetes, hipertensión y tabaquismo, que multiplican el riesgo”.
Dice que no es lo mismo el colesterol elevado en una persona sin diabetes, sin hipertensión, sin infartos previos, sin lesiones cutáneas y sin claudicación.
Faringthon, quien ofrece consulta en la Clínica Unión Médica y el Instituto Materno Infantil, de Santiago, manifiesta que una cifra controlada por medicamentos no significa que la enfermedad haya desaparecido, sino que la medicación funcionó.
“Unos de los grandes desafíos en la medicina moderna son las complicaciones y enfermedades cardiovasculares, pues como causa de los eventos es de tomar en cuenta”, indicó.
Agregó que “detrás de infartos al miocardio, accidentes cerebrovasculares y obstrucciones arteriales existe un factor que puede avanzar durante años sin dar síntomas y su silencio no lo hace inofensivo”.
Refiere que la enfermedad arterial, ya sea en las extremidades inferiores, en el sistema de arterias carótidas o viscerales en general, tiene su génesis en las placas de ateroma o enfermedad ateroesclerótica, “que básicamente lo que significa es que se ha creado por mantener cifras elevadas del perfil lipídico (análisis de riesgo de grasa que circula en la sangre) y sin un control adecuado”.
Indica que se pueden ver las complicaciones de esta enfermedad “que, si bien es cierto en las extremidades pudiera terminar en amputaciones o pérdida de extremidades, en la región cardíaca puede terminar con la vida de un paciente”.
Observa que “una dificultad cotidiana es la suspensión por cuenta propia: el paciente ve resultados normales y deja de tomar la medicación”.
Amplía que el colesterol puede volver a elevarse y con ello aumentar la exposición acumulada al riesgo.
“También debemos explicar los posibles efectos adversos sin exagerarlos ni ignorarlos y, ante síntomas, lo correcto es consultar para valorar ajustes o alternativas, no abandonar automáticamente la prevención”.





















