El padre Ronny Ernesto Stephan, de la Comunidad Educativa Salesiana de Villa Juana, cuestionó la respuesta del Estado dominicano frente a la delincuencia y rechazó que la muerte de jóvenes en intercambio de disparos señalados como delincuentes se convierta en una alternativa para enfrentar la inseguridad ciudadana.
Consideró que las autoridades deben priorizar la prevención social, el cumplimiento de la ley y la protección de la vida, sobre todo.
“El fracaso de un Estado, de una sociedad, es cuando hay que definirse y optar por la muerte antes que favorecer y proteger la vida”, expresó el sacerdote durante una rueda de prensa en la que, junto a representantes de centros educativos, denunció las problemáticas que afectan a los barrios, entre ellas la inseguridad, la violencia, los apagones, la contaminación y la falta de agua potable.
El religioso cuestionó que, pese a las muertes de jóvenes en los últimos meses y años, persistan los robos en viviendas y comercios, los puntos de venta de drogas y el microtráfico en los barrios.
A su juicio, la respuesta debe involucrar a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, así como a la Policía Nacional y al Ministerio Público, para fortalecer las políticas de prevención y garantizar que los procesos judiciales se desarrollen conforme al debido proceso.
También cuestionó las declaraciones de autoridades que plantean perseguir a presuntos delincuentes hasta matarlos si no se entregan. Consideró que la función del presidente de la República debe centrarse en impulsar políticas públicas y estrategias, junto con los organismos correspondientes, para enfrentar la criminalidad.
Asimismo, pidió fortalecer el sistema de justicia y el penitenciario, y evitar que las relaciones personales o el amiguismo interfieran en las decisiones judiciales.
Retiro de policías escolares
Entre las principales preocupaciones expuestas por el sacerdote figura el retiro de agentes de la Policía Escolar que, según explicó, estaban preparados para intervenir ante situaciones de violencia dentro y en los alrededores de los centros educativos.
Stephan afirmó que, tras la salida de esos agentes, la responsabilidad de responder ante posibles incidentes ha recaído en los porteros, quienes, según sostuvo, no cuentan con la preparación necesaria para afrontar situaciones de violencia escolar.
Advirtió que los estudiantes proceden de sectores donde existen grupos vinculados a hechos violentos, por lo que considera urgente reforzar la seguridad en los planteles y sus alrededores.
También se refirió al acoso escolar o bullying y cuestionó que, aunque personal especializado acuda a los centros para intervenir, las agresiones puedan continuar después de esas visitas.
El religioso sostuvo que la seguridad de los alumnos requiere acciones permanentes y una política de prevención que involucre a las escuelas y las familias, en lugar de limitarse a intervenciones puntuales.
En ese sentido, planteó que el Estado debe fortalecer el acompañamiento familiar y las instituciones responsables de atender las necesidades de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, como parte de una estrategia integral para prevenir la delincuencia.
Apagones afectan a escuelas y comerciantes
Otro de los reclamos expuestos fue la frecuencia de los apagones y la demora en resolver averías eléctricas en Villa Juana.
El sacerdote relató que su comunidad reportó una avería que describió como sencilla, relacionada con una fase del tendido eléctrico, pero que, según dijo, no recibió una solución oportuna por parte de la empresa distribuidora de electricidad.
Indicó que los cortes de electricidad afectan tanto a los centros educativos como a los comerciantes y las familias, que deben recurrir a plantas eléctricas y asumir gastos adicionales de combustible.
También cuestionó las graves dificultades que enfrentan las escuelas de Jornada Escolar Extendida cuando no disponen de energía eléctrica durante varias horas, al considerar que estas condiciones perjudican el desarrollo de las actividades escolares.
El sacerdote reclamó una revisión del funcionamiento de las distribuidoras y de los mecanismos de facturación, para que el servicio eléctrico sea más eficiente y justo para los usuarios.
Basura, falta de agua y contaminación sónica
La comunidad educativa también denunció la escasez de agua potable, la acumulación de basura y la contaminación que afecta a distintos sectores de Villa Juana.
Stephan explicó que, cuando llueve, los residuos se dispersan por las calles, mientras que la grasa procedente de talleres mecánicos se acumula en las aceras y contribuye al deterioro de los espacios públicos.
A estas situaciones sumó la contaminación sónica provocada por los ruidos en el entorno comunitario, que, según expuso, afectan la convivencia pacífica y dificultan el desarrollo de las actividades cotidianas, incluidas las escolares.
El religioso advirtió que estos problemas no afectan únicamente a los centros educativos, sino también a las familias, los comerciantes y otros residentes de la comunidad, quienes deben convivir con deficiencias en los servicios básicos y en las condiciones ambientales.
“Yo hablo en nombre del enfermo, del que no tiene voz, del pobre, del marginado, de aquellos que nadie le hace caso ni nadie lo escucha”, expresó al explicar por qué decidieron acudir a los medios de comunicación para llevar sus reclamos a las autoridades.
Finalmente, llamó a los poderes del Estado a coordinar acciones para enfrentar la delincuencia mediante la prevención, fortalecer la seguridad en las escuelas y atender los problemas de electricidad, agua potable y contaminación que afectan a Villa Juana.





















