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Consultas y procedimientos de ginecología fueron atribuidos a afiliados masculinos en reclamaciones médicas que según el Ministerio Público, formaban parte de las maniobras utilizadas para defraudar al Seguro Nacional de Salud (Senasa).
Así lo establece el Ministerio Público en la solicitud de medida de coerción de la denominada Operación Cobra 2.0-A, en la que describe varios casos relacionados con médicos especialistas en ginecología y obstetricia.
Uno de los casos corresponde a una reclamación presentada por la imputada Griselda Altagracia Basora Ramírez, médico especialista en ginecología y obstetricia, a quien el Ministerio Público identifica como una de las principales integrantes de la estructura que se dedicaba a defraudar a Senasa mediante formularios de reclamaciones médicas falsificados para obtener pagos de fondos públicos.
Diagnósticos de ginecología a un afiliado masculino
De acuerdo con el expediente, el 22 de julio de 2024 Basora Ramírez sometió ante Senasa dos reclamaciones médicas a nombre de un afiliado masculino.
El Ministerio Público señala que en esas reclamaciones se atribuyeron al afiliado los diagnósticos “trastorno no inflamatorio especificado de la vulva” y “resección de granuloma vulvoperineal”.
El documento sostiene: “Tales diagnósticos y procedimientos resultan materialmente imposibles de corresponder al referido afiliado debido a la naturaleza anatómica de las afecciones reportadas.”
Además, según el expediente, el afiliado manifestó durante una entrevista ante el Ministerio Público que no reconocía como suya la firma consignada en la documentación y declaró no haber recibido atenciones médicas en ese centro médico.
El Ministerio Público señala que estos elementos reforzaban su hipótesis acusatoria sobre la falsedad de las reclamaciones.
Peritajes determinaron que las firmas no correspondían a los afiliados
El expediente indica que, en el caso de Basora Ramírez, fueron remitidos al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) varios formularios de reclamaciones médicas presuntamente firmados por afiliados.
Según el Ministerio Público, tras los exámenes periciales se determinó que las firmas y rasgos caligráficos plasmados en esos documentos no se correspondían con las firmas y rasgos caligráficos de los afiliados.
Otro caso: una cauterización cervical y el paciente era un hombre
El expediente también menciona al imputado Carlos Job Ynoa Olivero, médico especialista en ginecoobstetricia.
Según el Ministerio Público, Ynoa Olivero se asoció con Ángel Luis Guzmán Vásquez con el propósito de estafar a Senasa mediante la elaboración, presentación y cobro de reclamaciones médicas falsas.
La acusación sostiene que ambos elaboraban expedientes clínicos ficticios utilizando datos personales de afiliados que no habían solicitado ni recibido los servicios consignados.
“Para materializar su plan delictivo, los imputados procedieron a elaborar expedientes clínicos ficticios, utilizando datos personales de afiliados de SENASA que no solicitaron ni recibieron los servicios médicos consignados en los referidos documentos», dice el docuemnto.
Según el Ministerio Público, los formularios eran completados con las informaciones de los afiliados y se firmaban en nombre de estos para simular su consentimiento, sin su conocimiento ni autorización.
Uno de los elementos que presenta la Fiscalía es una llamada realizada el 3 de diciembre de 2024 por Ángel Luis Guzmán al Call Center de Senasa.
De acuerdo con el expediente, Guzmán utilizó el código de Carlos Job Ynoa Olivero para autorizar un procedimiento de cauterización cervical por radiofrecuencia.
Sin embargo, cuando el representante del Call Center solicitó los datos del paciente, resultó ser un hombre.
Ante esto, según el Ministerio Público, Ángel Luis Guzmán le dijo al representante del Call Center que iba a verificar y cerró la llamada.






















