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Como si se tratara de un asunto personal y no de un exceso de la Policía, el director del cuerpo, Ernesto Rafael Rodríguez García, y la diputada Millys Martínez dieron por superado el incidente durante el cual la legisladora fue detenida y esposada en Elías Piña por una patrulla. Por encima de la voluntad de Rodríguez García y de la congresista el atropello no puede quedar impune. Sentaría un mal precedente. Los responsables de la violación de la inmunidad de la legisladora tienen que pagar las consecuencias. Si la congresista no quiere accionar contra la Policía o los agentes que la atropellaron, es un asunto suyo. Pero el incidente, que indignó a amplios sectores, no puede saldarse con un encuentro entre el director de la Policía y la congresista. La Policía negó en principio que la diputada del PRM hubiera sido detenida y luego dijo que investigaría quien fue que la esposó cuando la detuvieron. De no ser por un video lo más probable es que todavía el cuerpo estuviera negando la aprehensión de la legisladora. La Policía está para preservar el orden público y la seguridad ciudadana, lo que no ha sido su conducta en el caso de la congresista y en otros sucesos. No es cuestión de agua al vino.





















