Para el vicepresidente de la Federación Nacional de Productores de Arroz (Fenarroz), Marcelo Reyes, obedece a presiones de Estados Unidos el hecho de que el presidente de la República, Luis Abinader, derogara el decreto 693-24, el cual establecía un régimen arancelario para proteger la producción nacional de arroz frente a las importaciones de ese cereal.
Reyes afirmó que la anulación del decreto sorprendió al sector arrocero, ya que «entendía» que entre el Gobierno y los representantes de Fenarroz existía una «línea» de comunicación directa. Sin embargo, dijo que conocieron la decisión del Poder Ejecutivo ayer, a pesar de que el nuevo decreto estaba firmado y listo desde el 9 de septiembre de 2026.
“Creíamos que existía una línea de comunicación vía Fenarroz. Una comisión que fue creada hace tiempo, de la cual yo no soy parte y es dirigida por Marcos Rodríguez, que es el presidente actual de Fenarroz. Pero, al parecer, los gringos presionaron y valió más la presión de ellos que lo que podría tener importancia al sector aquí en el país”, expresó.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), semanas atrás, consideró importante la derogación de la norma para garantizar el acceso del arroz estadounidense al mercado dominicano conforme al DR-Cafta. El Decreto 693-24 establecía un arancel de 20 % dentro del contingente y de 99 % fuera de este, además de una cuota preferencial de 23,300 toneladas métricas de arroz estadounidense con arancel cero.
La derogación se dio a conocer ayer y está contenida en el decreto 635-26. La anulación ocurre en medio de conversaciones comerciales entre República Dominicana y Estados Unidos y debate interno sobre el tema en el país.
En ese sentido, Reyes consideró que la decisión representa una amenaza no solo para los arroceros, sino para el conjunto de la producción agrícola nacional, debido a que, a su juicio, la entrada de mayores volúmenes de arroz extranjero presionará los precios hacia la baja y reducirá la rentabilidad de las tierras dedicadas actualmente al cultivo.
“De efectuarse, como está escrito el tratado, para mí será un ciclón batatero para todo el sistema agrícola nacional”, afirmó Reyes durante una entrevista en el programa televisivo Matinal.
El vicepresidente de Fenarroz sostuvo que el problema trasciende al arroz porque, de acuerdo con su planteamiento, unas 1.3 millones de tareas podrían cambiar de uso agrícola en busca de mayor rentabilidad si los productores dejan de encontrar condiciones económicas para cultivar el cereal. Aseguró que esto afectaría también cultivos como plátano, yuca y batata.
“A la hora que usted tenga un millón 300 mil tareas de siembra de otros rubros: batata, arroz, perdón, plátano, yuca, etcétera, todos esos cultivos deprimarán precios y llevará a la quiebra a todos los productores agrícolas a nivel nacional”, expresó.
Reyes afirmó que el efecto tampoco se limitaría a las fincas arroceras, porque una eventual reducción de la superficie dedicada al arroz modificaría el uso de las tierras y podría generar una competencia por rentabilidad entre diferentes cultivos. Según su interpretación, el desplazamiento de productores terminaría afectando el sistema agrícola en su conjunto.
“No tan solo se va a ir el sector arrocero. A la hora que esas tierras cambien de uso buscando rentabilidad económica, se va a llevar todo el sistema agrícola nacional”, advirtió.
Reyes estimó que el sector arrocero involucra a más de 300,000 personas y alrededor de 30,000 productores distribuidos en 21 provincias, además de unas 534 factorías registradas. Esos datos, sostuvo, muestran que la decisión sobre el arroz tiene consecuencias que alcanzan a numerosas comunidades rurales.
Para Reyes, uno de los principales obstáculos para que la producción dominicana pueda competir directamente con el arroz estadounidense es la diferencia en la escala productiva y en las condiciones de apoyo que, según afirma, reciben los productores de Estados Unidos. A su juicio, el productor dominicano opera principalmente en pequeñas extensiones de terreno frente a grandes explotaciones agrícolas estadounidenses.
“Es muy difícil, por la magnitud del minifundio que tenemos aquí en el país. Esto es una quimera pensar que el sector arrocero podrá competir con un latifundio inmenso que hay en Estados Unidos”, planteó.
El dirigente agregó que los productores nacionales tampoco estarían en condiciones de competir en igualdad de condiciones con los subsidios estadounidenses. Reyes calificó como dumping la situación que, según su apreciación, se produce cuando un país puede colocar un producto en el exterior a un precio inferior al que mantiene en su mercado interno.






















