Héctor José Rizek Sued, hijo de Don Héctor José Rizek Llabaly, expresó: «Recibimos esta distinción con profunda emoción y gratitud. Para nosotros tiene un significado especial. Porque nos permite recordar al hombre que conocimos en la intimidad del hogar y, al mismo tiempo, reconocer el cariño y el respeto que supo ganarse».
Consideró que su padre fue mucho más que un empresario o un hombre de trabajo. «Fue ejemplo de integridad, disciplina, generosidad y entrega a su familia. Fue un hombre que entendió que el verdadero éxito no se mide por lo que se logra para uno mismo, sino por el bien que se deja en la vida de los demás».
El licenciado Vitelio Mejía, presidente de la Liga Dominicana de Béisbol Profesional (LIDOM), entrega una placa la señora Ela Sued, por el reconocimiento a Don Héctor José Rizek Llabaly a quien se está dedicando el campeonato de béisbol invernal dominicano 2026-2027. A la derecha, Winston -Chilote -Llenas, vicepresidente de LIDOM.
Así se pronunció la noche del jueves Héctor José en el reconocimiento a su padre en la que la Liga Dominicana de Béisbol Profesional Dominicana (LIDOM) y el Banco de Reservas, le dedican a Don Héctor José Rizek Llabaly, el Campeonato de béisbol invernal dominicano 2026-2027.
Rizek Sued, en un discurso muy emotivo y en la que recibió puesto de pie un fuerte aplauso de la concurrencia agradeció el homenaje a su padre Don Héctor José Rizek Llabaly.
Comparto con ustedes el discurso de Héctor José Rizek Sued.
En nombre de mi Madre, de mis hermanos y de toda nuestra familia, deseo expresar nuestro más sincero agradecimiento a la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana Lidom, a su presidente, señor Vitelio Mejía Ortiz, a Banreservas y a su presidente ejecutivo y amigo Leonardo Aguilera, a nuestro ministro de Deportes y amigo por igual Kelvin Cruz; así como a todos los que han hecho posible la dedicatoria de este campeonato a la memoria de nuestro padre, Héctor José Rizek Llabaly.
Recibimos esta distinción con profunda emoción y gratitud. Para nosotros tiene un significado especial, porque nos permite recordar al hombre que conocimos en la intimidad del hogar y, al mismo tiempo, reconocer el cariño y el respeto que supo ganarse.
Él fue mucho más que un empresario o un hombre de trabajo. Fue ejemplo de integridad, disciplina, generosidad y entrega a su familia. Fue un hombre que entendió que el verdadero éxito no se mide por lo que se logra para uno mismo, sino por el bien que se deja en la vida de los demás.
En nuestra familia fue un padre presente, un abuelo amoroso, un guía permanente y un hombre de mucha fe. Nos enseñó con su ejemplo que la palabra dada tiene valor, que el trabajo honesto dignifica y que el respeto hacia los demás es una de las mayores virtudes que una persona puede cultivar.
Nuestro padre dedicó su vida al trabajo, a su familia y al desarrollo de su comunidad. Desde su querido San Francisco de Macorís construyó una trayectoria marcada por la perseverancia y la firme convicción de que el fruto del esfuerzo adquiere su verdadero sentido cuando también contribuye al bienestar colectivo.
Su espíritu de servicio lo acompañó siempre. Ayudó a muchas personas de manera discreta, sin buscar reconocimiento ni aplausos, simplemente porque creía que quien tiene la oportunidad de servir, tiene también la responsabilidad de hacerlo.
Quienes tuvimos el privilegio de compartir su vida sabemos que su mayor legado no se encuentra únicamente en sus realizaciones empresariales; está, sobre todo, en los principios
que nos transmitió.
Su vinculación con el deporte nació de esa misma vocación de contribuir. Comprendía que el béisbol, tan profundamente arraigado en nuestra identidad, más que una competencia, es una escuela de disciplina, perseverancia, trabajo en equipo y esperanza. Una expresión de la alegría y del espíritu del pueblo dominicano.
Que este campeonato sea una celebración del béisbol dominicano y de los valores que nuestro padre procuró cultivar a lo largo de su existencia.
Los que tuvimos el privilegio de ser sus hijos nunca podremos llenar el vacío que dejó su partida, pero sí tenemos el honor y el deber de continuar el camino que nos legó.
La Copa Banreservas que se disputará en el Torneo de Béisbol Profesional Dominicano 2026-2027 y que está organizado por la Liga Dominicana de Béisbol Profesional (LIDOM) y que inicia este viernes en el estadio Julián Javier de San Francisco de Macorís.
Gracias por mantener viva su memoria y por reconocer una vida dedicada al trabajo, a la familia, al servicio y al amor por nuestro país.
Agradecemos este gesto de tanto valor y significado para nuestra familia. Recibimos este homenaje con el orgullo de ser hijos de un ser extraordinario y con la gratitud de haber aprendido de su ejemplo.
Dios les bendiga a todos y a sus familias.
Cortos
La familia de Don Héctor José Rizek Llabaly, estaba muy agradecida por el homenaje a un hombre que sirvió desinteresadamente al deporte, en especial al béisbol y baloncesto.
Don Héctor José apoyó mucho a la educación, salud, deporte, cultura y a los que menos pueden en su pueblo de San Francisco de Macorís. El homenaje de LIDOM y Banreservas es muy merecido.
Samir Rizek Sued, uno de los hijos de Don Héctor José, fue ampliamente saludado por las personalidades que asistieron al acto del reconocimiento a su padre.






















