Hay la extendida idea de que los managers de artistas dominicanos, en su mayoría, no tienen capacidad ni experiencia en su desempeño.
Dicen de ellos que son más bien muchachos de mandados.
A los artistas es necesario instruirles en los códigos de seguridad que se requieren en la interacción con el público, habida cuenta de que no siempre las expresiones y manifestaciones de los fanáticos resultan seguras.
A Luis Miguel su encargado de seguridad personal se le coloca detrás en sus conciertos multitudinarios, y lo sostiene por la correa, cada vez que este se inclina hacia el público que está de frente. Lo vi así en un concierto en el Anfiteatro Altos de Chavón.

Anthony Santos , en un concierto en el United Palace, no accedía a darle la mano al público que estaba frente al proscenio, porque corría el riesgo de que lo jalaran y tumbaran del escenario.
A Eddy Herrera la mucama o housekeeping de un hotel donde estaba alojado insistía en tomarse una foto con él.
El merenguero no accedió, y le dijo que podían hacerla en el lobby.
El artista conoce los riesgos de tomarse una foto con una mujer en cuarto de hotel. Es preferible hacerlo en un lugar público.
Son detalles que se observan de igual modo con los peloteros y prospectos de las Grandes Ligas del Beisbol profesional, a los cuales hay que cuidar hasta de las mujeres que se les acercan.
No hay que olvidar aquello de que el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.























