La temporada navideña comienza a sentirse en los hogares dominicanos y como parte de una tradición que se repite cada año, la llegada a la mesa de frutas como manzanas, uvas y peras no faltan.
Sin embargo, detrás de estos productos también existe un movimiento económico que representa una importante salida de dólares para el país.
Un informe del Observatorio Gastronómico Dominicano (OGD), de la Fundación Sabores Dominicanos, analiza el costo económico de mantener esta tradición y contrasta el peso de las frutas importadas con el aporte de los productos cultivados localmente, que durante esta época alcanzan condiciones favorables de producción y comercialización.
De acuerdo con el organismo, República Dominicana destina más de US$36 millones al año a la importación de manzanas frescas, lo que convierte a esta fruta en uno de los productos agrícolas extranjeros con una presencia importante en la mesa dominicana durante la temporada navideña.
El centro de análisis y recopilación de datos de la gastronomía dominicana señala también que entre 91 % y 95 % del suministro de manzanas procede de Estados Unidos, mientras el resto es suplido principalmente por productores del hemisferio sur, entre ellos Chile.
Manzana
Los datos revelan una elevada dependencia del mercado dominicano de la producción extranjera para satisfacer la demanda interna de esta fruta.
“Analizar nuestra gastronomía desde los datos nos permite entender que la Navidad dominicana combina la herencia cultural de los productos importados con la enorme capacidad y resiliencia de nuestra tierra”, puntualiza el Observatorio en su informe.
Clima limita expansión interna
La entidad explica que existen intentos experimentales para producir manzanas en zonas de clima más frío del territorio dominicano, particularmente en Constanza, provincia La Vega; y la zona de Valle Nuevo, por la provincia San José de Ocoa.
Sin embargo, sostiene que las condiciones tropicales del país limitan las posibilidades de desarrollar una producción a gran escala, por lo que la dependencia de las importaciones supera el 99 %.
A esta realidad se suman las variaciones que pueden registrarse en los principales países productores.
El Observatorio cita reportes de la Asociación de Manzanas de Estados Unidos (USApple) sobre ajustes en la producción asociados a factores climáticos.
No obstante, señala que los distribuidores locales aseguran que estas condiciones no provocarán escasez de la fruta en el mercado dominicano durante esta temporada navideña.
El valor de lo nuestro
Mientras una parte de la tradición navideña depende de productos agrícolas que deben ser adquiridos en el exterior, el campo dominicano ofrece alternativas de producción local que también tienen un peso importante en la alimentación de los hogares.
El aguacate criollo, la guayaba y la lechosa, entre otras frutas producidas en el país, alcanzan durante esta época condiciones favorables de cosecha, de acuerdo con el Observatorio.
Para el organismo, el consumo de frutas producidas localmente representa además una vía para mantener una mayor proporción del gasto de los consumidores dentro de la economía dominicana, al generar ingresos para productores y trabajadores agrícolas de las distintas zonas productoras.
Así, la mesa navideña dominicana refleja una combinación de tradición, comercio exterior y producción nacional: mientras manzanas, uvas y peras mantienen una fuerte presencia y demandan divisas para su importación, las frutas cultivadas en el país representan una alternativa que conecta el consumo de los hogares con la actividad económica del campo dominicano.





















