Para Sandy Gabriel, el saxofón es mucho más que un instrumento de trabajo, es una voz capaz de decir aquello que las palabras, a veces, no consiguen decir. Entre el aliento y la melodía, el músico ha construido un lenguaje propio en el que, según expresó, busca transmitir originalidad, el respeto, la entrega, la libertad y ternura.
Cada nota se convierte en una conversación íntima con quienes escuchan, así como en una manera de acercarse, emocionar y revelar una parte de sí mismo que solo puede expresarse a través de la música.
Con mi saxofón, te puedo decir lo que Sandy, el hombre, no siempre encuentra cómo decir con palabras, confesó a El Nacional, confesando, posteriormente que, probablemente esa sea una de las razones por las que el instrumento puedo sentirlo como una extensión de mi personalidad, y no simplemente como una herramienta de trabajo.
Tras décadas de una impecable trayectoria, el saxofonista, considera que una parte importante de su crecimiento artístico ha sido aprender a desaprender. Esto implica abandonar hábitos, fórmulas y maneras de tocar que en algún momento fueron útiles, pero que pueden limitar la evolución de un músico.
Esto no quiere decir olvidar todo lo aprendido ni abandonar la técnica, para mi significa cuestionar lo que ya das por sentado. Por ejemplo, dejar de tocar siempre las mismas frases, no depender de fórmulas conocidas, escuchar otras músicas y otros ritmos que quizás antes no escuchaba, aceptar nuevas maneras de interpretar ciertas cosas y sobretodo permitirme volver a sentir curiosidad como cuando yo comenzaba a tocar.

Afirmó que, en el jazz esto tiene mucho sentido, pues un músico puede tener enorme dominio técnico, y, aun así, necesitar desaprender, para así recuperar espontaneidad y autenticidad.
Para mi desaprender significa dejar espacio para que aparezca algo nuevo sin perder todo lo que ya sabes dijo el destacado músico oriundo de Nagua.
El ganador en 2012 del Premio Soberano como Mejor Concierto del Año, relató que, cuando en este camino musical, adquirió un cierto grado de madurez con su instrumento, dejó de tocar para demostrar lo que sabía y comenzó a tocar simplemente para decir algo.
Lo primero que concienticé es tocar para el público y no para mí mismo, tratando de comunicarnos por medio a la música expresó, destacando que, no es que dejemos de utilizar el virtuosismo, ni las técnicas que hemos aprendido, todo tiene su momento y dentro de un tema se puede hacer de todo, pero no tratar de demostrar todo lo que sabes en una sola canción, porque el público termina sin apreciar el mensaje que quieres expresarles.
En tal sentido, recordó la figura de Miles Davis y su capacidad para demostrar que una sola nota, interpretada con intención y en el momento preciso, puede tener mayor significado que una ejecución cargada de notas cuyo único propósito sea impresionar.
Sandy Gabriel
Gabriel considera que la música, y especialmente el jazz, le ha enseñado importantes lecciones para la vida. La improvisación, explica, requiere libertad, pero también responsabilidad, porque implica escuchar, reaccionar, respetar el espacio de los demás y tomar decisiones en tiempo real.
Al pensar en el legado que quisiera dejar, Sandy Gabriel asegura que no le interesa ser recordado solamente por la cantidad de notas que haya interpretado, sino por las emociones que pudo despertar en quienes escucharon su música.
Que alguna melodía mía les recuerde un momento, una persona, una alegría o incluso una etapa difícil de sus vidas. Y si algo quisiera dejar en los músicos que vienen detrás, sería la inquietud de buscar su propia voz y estilo de tocar, porque al final el saxofón algún día se guarda en su estuche, pero lo que lograste despertar en la gente puede quedarse por mucho tiempo después de la última nota.
Jazz Residence
Sandy Gabriel inicia este fin de semana un nuevo proyecto en su carrera, con el Jazz Residence, una propuesta que busca acercar la música en vivo al público mediante una serie de encuentros en los que compartirá escenario con destacados cantantes y músicos nacionales e internacionales.
La residencia surge luego de que el artista completara el pasado año 15 años de sus tradicionales conciertos de fin de año. Según explicó, decidió cerrar ese ciclo para emprender un proyecto mucho más pretencioso, con una mayor cantidad de conciertos y una programación variada.

Este año tomé la decisión de hacer algo mucho más pretencioso con muchos más conciertos, invitando en cada encuentro grandes amigos cantantes de gran trayectoria nacional e internacional, además de diferentes amigos músicos, explicó Gabriel.
El saxofonista señaló que la iniciativa también representa una una forma de salirnos un poco de los grandes escenarios y darle más calor al público que aprecia y valora nuestra música, sostuvo.
La residencia se celebrará en The Green Room RD, con seis fechas especiales: jueves 8 y 22 de octubre; jueves 5 y 19 de noviembre; martes 1 y jueves 17 de diciembre de 2026.





















