El cantante colombiano Carlos Vives apuesta por recuperar la experiencia de escuchar música en formatos físicos, como el vinilo y el casete, con El Último Disco, Vol. 1, una producción que evoca la época en que las portadas, las etiquetas y el orden de las canciones formaban parte esencial de la identidad de un álbum.
Durante una entrevista en el programa argentino “Otro día perdido”, el artista explicó que su nuevo proyecto es una remembranza de aquellos discos que se concebían como una obra completa.
“Estoy haciendo como una remembranza, es como un disco como los que no se hacen hoy”, comentó Vives, quien confirmó que trabaja con formatos como el disco de acetato para acompañar esta propuesta musical.
El intérprete también recordó la importancia que tenían los detalles de las producciones discográficas, desde el diseño de la portada hasta las etiquetas de los casetes y la selección de los temas en cada lado del álbum.
“¿Con qué empieza la cara A, con qué empieza la cara B?”, planteó durante la conversación, al destacar una costumbre que marcó a varias generaciones de melómanos.
Una producción con invitados
En El Último Disco, Vol. 1, Vives comparte con figuras de distintas corrientes musicales, entre ellas el maestro dominicano Juan Luis Guerra, la cantante española Niña Pastori y el Grupo Niche.
El colombiano explicó cómo los ritmos latinoamericanos tienen raíces e historias particulares, marcadas por los intercambios culturales entre pueblos indígenas, africanos y europeos.
Al hablar de la cumbia, Vives destacó la herencia indígena de sus patrones rítmicos y la posterior integración de elementos africanos y europeos, una mezcla que contribuyó a darle la forma con la que se conoce actualmente.
El vallenato, explicó, comparte parte de esa raíz, pero se desarrolló en el entorno campesino colombiano, donde las historias cotidianas comenzaron a contarse con guitarras y luego con acordeones.





















