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Con la determinación intacta y superando las marcas más exigentes a nivel mundial, la República Dominicana ha vuelto a escribir su nombre en la historia de los récords universales.
Cinco jóvenes dominicanos lograron este lunes la certificación oficial de Guinness World Records tras completar y rebasar las 500 horas consecutivas de lectura en voz alta, arrebatándole la marca a Nigeria (que ostentaba el récord desde 2025 con 431 horas) y recuperando un título que el país ya había ganado en 2011.
Una hazaña titánica impulsada por la juventud
Bajo la iniciativa denominada «Juventud en Voz Alta», el maratón literario comenzó el pasado 31 de agosto. Durante más de tres semanas, los participantes Abril Sharmin del Rosario Jiménez, Ismael Durán, Maikol Arias, Mayuri Vélez y Franchesca Minier mantuvieron la lectura activa las 24 horas del día, organizándose en rigurosos turnos ininterrumpidos y con transmisiones públicas en vivo.
Aunque la meta inicial estipulada para recuperar el título era de 480 horas, el entusiasmo y la resistencia del equipo los impulsaron a continuar más allá del objetivo, culminando por encima de las 500 horas.
El momento cumbre del cierre contó con la presencia de la vicepresidenta de la República, Raquel Peña, y del ministro de la Juventud, Carlos Valdez, quienes acompañaron a los jóvenes y se sumaron brevemente a la lectura para celebrar la certificación entregada por los jueces internacionales.
Los cinco jóvenes sobrepasaron las 431 horas de lectura seguida.
¿Qué significa este logro y qué gana el país?
Más allá de la alegría de ostentar un título internacional, hitos de esta magnitud generan un impacto profundo en múltiples niveles para la nación:
Estímulo al hábito lector: Convierte a la lectura en el foco de atención nacional, sirviendo como plataforma de inspiración para niños, adolescentes y estudiantes en todo el territorio dominicano.
Proyección internacional positiva: Posiciona a la República Dominicana en los titulares globales por su resiliencia cultural, disciplina y talento juvenil, alejándose temporalmente de las coyunturas complejas y destacando el valor de la educación.
Fortalecimiento de la identidad cultural: Al iniciar y concluir el reto con guiños a la poesía nacional (como los versos de Pedro Mir), el evento refuerza el sentido de pertenencia y el orgullo por el patrimonio literario dominicano.



















