
De Lilís a Trujillo el interregno fue de 31 años. Uno fue asesinado el 26 de julio de 1899, en tanto que el otro, tras gobernar durante 31 años, también fue ejecutado el 30 de mayo de 1961. Entre 1966 y 1996 la etapa se caracterizó por la presencia de Balaguer durante 22 años. Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco, del PRD ocuparon los ocho años restantes.
De 1996 al 2028 habrán transcurrido 32 años, con lo que se produciría la culminación de un ciclo histórico, y el inicio de otro por supuesto.
Se trata, no de predicciones ni de una apuesta, sino más bien de casualidades que, de ninguna manera, tienen explicación científica, pero que dadas las coincidencias citadas, ameritan ser consideradas y tomadas en cuenta para el estudio de nuestra historia. Y, más aún, para proyecciones políticas.
Un período histórico o de tiempo que dura exactamente 30 años se conoce formalmente como las arcanas tres décadas. Cuando marcan profundos cambios sociales, culturales e históricos, entonces podemos hablar con propiedad de una generación o del relevo. En este caso, las edades de los actores no es determinante necesariamente. Inciden determinante las ideas con respuestas a las exigencias y aspiraciones de una época.
En la sociología y la filosofía de la historia, como en la famosa teoría del historiador José Ortega y Gasset, se establece que cada 30 años, aproximadamente, una nueva generación asume el control del mundo, provocando cambios drásticos, revoluciones y nuevas formas de pensar frente a la generación anterior. Innumerables hechos históricos famosos están asociados a este número.
Los factores que dan lugar a estos cambios cíclicos, objeto de estudios, demostrados y revisados, apenas coinciden en crear nuevas formas, incluso en el relato, para sustituir modelos y corrientes de pensamientos agotados por otros más frescos y novedosos. De ahí utilidad del juego político consistente en hacer reformas ante la menor señal de desgaste. Sobre todo en el tramo final de un periodo histórico. Los 30 años, sin que tengan que ser exactos, se prestan a pronósticos. De igual modo, pueden marcar tendencias, lo cual se refleja en el comportamiento uniforme de determinada generación. Sus efectos se hacen palpables en manifestaciones y voluntades colectivas que obedecen a demandas y ofertas bien conectadas, recibidas de manera efectiva. Entonces se produce la magia. El cambio.





















