La industria de alimentos balanceados en República Dominicana mantiene una alta dependencia de la soya importada desde Estados Unidos para sostener la producción de los sectores avícola, porcino y acuícola.
Este insumo, que representa hasta el 30% de la dieta en aves y el 35% en porcinos, opera como el componente central en la formulación de raciones proteicas destinadas al consumo nacional.
De acuerdo con datos del Consejo de Exportación de Soya de EE. UU. (USSEC), este abastecimiento se canaliza mediante el protocolo SSAP (U.S. Soy Sustainability Assurance Protocol), un sistema de auditorías independientes que supervisa más de 270.000 fincas en territorio estadounidense.

Luis Bustamante, líder de sostenibilidad para la región, indicó que el 94% de estos productores pertenece a núcleos familiares con trayectoria generacional en la misma tierra, un factor vinculado a la trazabilidad de la cadena de suministro.
El uso de este derivado responde a su perfil de aminoácidos esenciales, digestibilidad y aporte a indicadores de conversión alimenticia.
Paralelamente, la literatura científica referenciada destaca el impacto de la soya en la calidad final de la proteína animal destinada a los consumidores, destacando su contenido de grasas poliinsaturadas, fibra y minerales.
En el plano ambiental, los registros históricos del sector agrícola estadounidense señalan incrementos en la eficiencia operativa desde 1980, reportando mejoras del 60% en el uso de agua de riego, 48% en el aprovechamiento de la tierra, 46% en eficiencia energética y una reducción del 43% en emisiones de gases de efecto invernadero.
Para el horizonte de 2030, la gremial productiva fijó metas adicionales orientadas a disminuir en un 10% el impacto sobre el uso del suelo, reducir un 25% la erosión y recortar en un 5% las emisiones globales.
Estas proyecciones buscan responder al incremento proyectado en la demanda internacional de proteína animal, manteniendo los estándares de certificación exigidos por las industrias procesadoras de alimentos balanceados en mercados importadores como el dominicano.






















