Después de años construyendo personajes sobre el escenario, Alondra González da un paso significativo en su carrera con su debut cinematográfico. La talentosa actriz dominicana interpreta a Willary Guerrero, entrenadora de balonmano de Marileidy Paulino, en la película que lleva a la gran pantalla la inspiradora historia de la campeona olímpica.
Para González, esta oportunidad tiene un significado que trasciende lo profesional. Nacida en Bayaguana, conocida como la Ciudad Olímpica, también practicó atletismo durante su infancia y adolescencia, una experiencia vital que le permite conectar profundamente con el esfuerzo y la disciplina que forman parte de la vida deportiva.
Haber practicado atletismo me permitió conocer de cerca lo que hay detrás de la vida de un deportista. Conozco historias de atletas que han tenido que superar dificultades enormes para perseguir sus sueños, así como historias de personas que, a pesar de su esfuerzo, no siempre consiguen llegar. Por eso, esta historia también me toca desde lo humano, expresa la actriz.
SU PERSONAJE, WILLARY GUERRERO
Para dar vida a Willary Guerrero, González tuvo la oportunidad de conocer a la entrenadora y sostener varios encuentros con ella para observar de cerca sus expresiones, su forma de hablar y su personalidad. A partir de ese riguroso trabajo de observación construyó a una mujer de carácter fuerte, exigente en la cancha, pero movida siempre por el deseo de ver crecer a sus atletas.
Quise llevar a la pantalla a esa entrenadora ruda, pero de buen corazón, que siempre quiere lo mejor para sus atletas, explica. Interpretarla no fue solo un ejercicio actoral. Fue un acto de reconocimiento hacia esas figuras que, desde el anonimato, descubren un talento y creen en él antes que nadie.
En el escenario
Egresada de la Escuela Nacional de Arte Dramático (ENAD) y certificada en pedagogía teatral por el Shakespeare’s Globe de Londres, González ha desarrollado una parte importante de su carrera en el teatro dominicano, trabajando bajo la dirección de reconocidas figuras de la escena nacional.
Entre sus trabajos escénicos figura Edmund en Rey Lear, bajo la dirección de José Emilio Bencosme. Con Isabel Spencer y el colectivo Maleducadas interpretó a la suegra en Juego de Navajas, montaje que recibió tres nominaciones a los Premios Soberano, y a la terapeuta en Hasta el abismo. En Drácula huele a yerba, de Donnis Taveras, interpretó tres personajes masculinos de distintas edades, y en Gatúbela engordó, de Pamela Herdiz, dio vida a la protagonista de este monólogo.
Paralelamente a su trabajo como actriz, González ha desarrollado una destacada trayectoria como docente y directora de teatro musical, campos que han ampliado su comprensión de la interpretación, la construcción de personajes y el lenguaje escénico.
Actualmente continúa su formación académica en la licenciatura en Cinematografía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, mientras profundiza en su interpretación ante la cámara.
Para ella, la preparación artística es un proceso continuo que exige curiosidad, disciplina y disposición para explorar nuevas herramientas.
Quiero que el público conozca mi trabajo y pueda seguir mi evolución artística como actriz, dice. Este debut cinematográfico forma parte de una trayectoria que continúa creciendo.
La actriz agradece la confianza del director Tito Rodríguez y el acompañamiento de su coach actoral, Mario Núñez, a quienes reconoce como parte fundamental de esta primera experiencia en la gran pantalla.
Con este debut, Alondra González abre un nuevo capítulo en su recorrido artístico. Su historia reúne sólida formación, experiencia escénica y una conexión genuina con el personaje que interpreta, mientras se proyecta hacia nuevas oportunidades en el cine nacional.





















