En Espana, donde uno de cada cinco habitantes ha nacido en el extranjero, la migracion latinoamericana contribuye al desarrollo economico, social y cultural del pais.
Ejemplo de ello son el escritor Juan Villoro, el vocalista de Cantamarta y Fernando Manjarin, CEO de la firma de tecnologia Quales, que conversan con EFE sobre esta aportacion en el marco de la fiesta de la Hispanidad.
“La riqueza de una ciudad y de un pais depende de la llegada de los otros”, asegura Villoro en una entrevista con EFE.
El autor, nacido en Mexico y de origen catalan, pone como ejemplo de ciudad «abierta y vibrante» a Madrid, donde la inmigracion ha impulsado el crecimiento economico sin desplazar a nadie, sino «aportando cosas» y transformando las costumbres.
“Se cuida a los ancianos, se cuida a los ninos, se transforma el lenguaje, incluso los habitos y las costumbres”, explica.
Villoro, quien ha dedicado gran parte de su carrera a indagar sobre la identidad, defiende la diversidad frente al auge de las narrativas radicales.
«El nacionalismo es un virus que va a perdurar siempre (…). El doctor Johnson decia que el patriotismo es el ultimo refugio de los canallas. Cuando no te quedan argumentos, dices que las cosas las haces por la patria”, asegura.
El arte como caballo de Troya
La banda Cantamarta, surgida en Granada (sur de Espana), ejemplifica la fusion cultural ente los ritmos andaluces y latinoamericanos.
Para Luislo, musico colombo-venezolano y vocalista de la agrupacion, el concepto de hispanidad es problematico si implica «deberse a la bandera cada 12 de octubre».
En una entrevista con EFE, apuesta por romper con el pasado colonial desde una perspectiva mas amplia.
«Si vamos a intentar romper con el pasado, hagamoslo desde una perspectiva un poco mas amplia», plantea Luislo, que abraza el concepto propuesto por Shakira.
«A mi me gusta que haya dicho eso de que la latinidad tiene un peso mayor a decir hispanidad», asegura sobre las declaraciones de la artista colombiana al inicio de su residencia en Madrid, de la que Cantamarta ha formado parte al tocar en Macondo Park.
En ese mismo sentido, explica que, mas que hispano o latino, la experiencia de migrar le ha permitido reconocer su identidad mas alla de las nacionalidades.
«Me entendi mucho mas como persona caribeña que como una persona netamente colombiana o venezolana”, comenta.
Esa identidad hibrida se refleja en la musica de Cantamarta, que el define como «un sancocho» (caldo tipico colombiano) o «un puchero» andaluz, porque mezcla los sonidos de la salsa, champeta, son y ritmos urbanos entrelazados con la influencia andaluza.
Para el vocalista, esta combinacion funciona como un «caballo de Troya» para introducir critica social en sus canciones, cuyas letras reflejan realidades complejas como el duelo migratorio, el suicidio, el racismo o la memoria.
«Los latinos somos expertos en ponerte musica bailable y hablarte de realidades duras en la letra», señala Luislo, quien, en apenas unos años, paso de tocar en las calles de Granada a hacerlo en escenarios internacionales.
Innovacion tecnologica y empresarial
La migracion latinoamericana tambien tiene presencia en el ambito empresarial. La firma argentina Quales, especializada en analisis de datos para empresas a traves de la Inteligencia Artificial (IA), ha cambiado la direccion de sus operaciones a la capital espanola.
De acuerdo con Fernando Manjarin, CEO y fundador de la compañia, esta decision ha favorecido su expansion internacional y la creacion de empleo tanto en Espana como en Argentina.
En una conversacion con EFE, explica que eligieron Espana despues de evaluar diferentes destinos como Estados Unidos o Mexico, y destaca la posibilidad de acceso al mercado europeo como una de las ventajas de establecerse en Madrid.
“En Iberoamerica sabemos hacer mucho con poco”, dice Manjarin sobre la alta capacidad de adaptacion de los latinoamericanos y las similitudes culturales de la region.
Ademas, considera que, a diferencia de otros paises, en Espana el talento extranjero es reconocido y aprovechado.
Villoro reconoce que las huellas del colonialismo persisten a ambos lados del Atlantico, pero defiende el dialogo cultural como via para superar los recelos. «Los encuentros, justamente, sirven para disolver esos malentendidos», concluye.





















