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Sebastian Godinez Rivera/Latinoamerica21
En Estados Unidos, la visa se ha convertido en un mecanismo clave de control para condicionar ciertas decisiones judiciales y forzar la cooperacion en materia de seguridad. El visado tiene sus antecedentes en las cuotas migratorias de 1921 y 1924, impulsadas por el congresista Albert Johnson y el senador David Reed, que buscaban controlar la entrada de extranjeros al pais tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Aunque no existe formalmente una doctrina Reed-Johnson, las restricciones de visado se han convertido en un instrumento de presion diplomatica y tambien en una herramienta geopolitica. Asi como Henry Kissinger recurrio a la diplomacia y Madeleine Albright defendio el uso de la fuerza en algunas ocasiones, el Departamento de Estado utiliza los visados para influir en las decisiones de los paises del subcontinente.
La restriccion de las visas no es exclusiva de Donald Trump. En su caso es mas evidente porque ha recurrido a ello como mecanismo para alinear a paises en el hemisferio. Algunos de sus antecesores, como Bill Clinton, George W. Bush y Joe Biden, tambien hicieron uso de esta estrategia. En los casos anteriores, la restriccion se atribuyo a presuntos senalamientos por corrupcion, nexos criminales y algo que se denomino actores antidemocraticos.
Sin embargo, en este nuevo mandato de Trump la reconfiguracion del hemisferio se sostiene no solo en la Doctrina Monroe y el Corolario Trump, sino tambien en el control de los permisos de accesos a suelo estadounidense.
El caso mas llamativo es el de Mexico y la revocacion del visado a Andres Manuel Lopez Beltran, hijo del expresidente Lopez Obrador. La presidenta Claudia Sheinbaum ha cuestionado la medida y ha acusado a Washington de injerencia. Asimismo, el hijo del exmandatario exigio en una carta la destitucion del secretario de Estado, Marco Rubio, y del subsecretario, Christopher Landau.
Cabe destacar que el retiro de visas no constituye, por si mismo, un embate contra la soberania, ya que el visado no es un derecho humano, sino un permiso para solicitar el ingreso a Estados Unidos por motivos como turismo o trabajo. El morenismo ha cuestionado la medida y la ha presentado como una forma de injerencia para utilizarlo como combustible politico en un contexto marcado por la proximidad de las elecciones intermedias de 2027.
Otro caso que puede citarse es el de Brasil. El gobierno de Trump retiro el visado a miembros del Tribunal Supremo Federal para evitar el enjuiciamiento a Jair Bolsonaro. Washington pretendia que el expresidente no fuera inhabilitado para que pudiera competir en las elecciones de este ano. Al no lograrlo, Trump impuso aranceles del 50% a buena parte de los productos brasileros y se abrio un canal de confrontacion con el presidente, Luiz Inacio Lula Da Silva, que busca vencer en las urnas a Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente, y conseguir un cuarto mandato.
El escenario preelectoral brasileno esta marcado por las presiones de Trump y los intentos de alinear al gigante sudamericano con la nueva Doctrina Monroe. Lula ha aprovechado las acciones para construir su campana y su candidatura como un movimiento de defensa de la soberania nacional. Por otro lado, Flavio Bolsonaro considera que el mal entendimiento con los Estados Unidos es culpa del presidente, por lo que su victoria abriria un nuevo capitulo en la relacion entre la Casa Blanca y el Palacio de Planalto.
La amenaza de la revocacion de visados tambien ha servido para limitar la influencia de China en el hemisferio y, con ello, reafirmar la hegemonia estadounidense. En Chile, la presion de Washington estuvo vinculada al proyecto Chile-China Express, que contemplaba la construccion de un cable submarino de fibra optica entre Chile y Hong Kong. El proyecto quedo suspendido despues de que el gobierno chileno revocara la concesion inicialmente aprobada. El embajador estadounidense en Santiago, Brandon Judd, habia expresado su preocupacion por los riesgos que, a su juicio, implicaba el proyecto para la seguridad regional.
Ante esa situacion, el entonces presidente, Gabriel Boric, decidio dejar en suspenso la construccion del cable. Posteriormente, Washington retiro las visas al ministro de Transportes, Juan Carlos Munoz; al subsecretario de Transportes, Claudio Araya, y al jefe de gabinete del mismo ministerio, Guillermo Petersen.
En la vecina Colombia, al expresidente Gustavo Petro tambien le fue retirada la visa tras una polemica visita a Washington. Durante una protesta pro Palestina en Nueva York, el exmandatario hizo un llamado a que los soldados estadounidenses desobedecieran las ordenes de Trump. El Departamento de Estado le revoco el visado; Petro reivindico sus declaraciones, y varios de sus ministros renunciaron voluntariamente a sus visas. Aunque la tension con Trump se mantuvo, el presidente colombiano opto por moderar su discurso y evitar declaraciones incendiarias. En marzo de 2026, Estados Unidos reactivo el visado de Petro hasta el final de su mandato.
Centroamerica no ha sido ajena a este fenomeno. En Costa Rica, la Casa Blanca retiro las visas al expresidente Oscar Arias y al entonces presidente de la Asamblea Nacional, Rodrigo Arias. Tambien fueron retirados los visados de varios legisladores de la oposicion al gobierno de Rodrigo Chaves, un aliado clave de Estados Unidos.
Asi como hasta ahora hemos visto ejemplos de revocacion de visados, tambien hay casos en los que se han usado como reconocimiento a la colaboracion con la Casa Blanca. En El Salvador, el gobierno de Joe Biden retiro los visados a varios funcionarios senalados de corrupcion, como tambien ocurrio en otros casos con Honduras, Guatemala y Nicaragua. Sin embargo, con el regreso de Trump a la Casa Blanca, algunas de estas restricciones fueron revisadas o canceladas, al menos en el caso salvadoreno.
Aunque el Departamento de Estado ha dicho que el retiro de visas responde estrictamente a criterios legales, de seguridad nacional y de cumplimiento de sus normas migratorias, y ha negado que se trate de un castigo por opiniones politicas o actitudes personales, el argumento de la seguridad nacional es el mas amplio y generico, ya que permite a Washington delinear que considera una amenaza para su seguridad.
Las justificaciones abarcan desde la presunta colusion de politicos con miembros del crimen organizado, como en el caso mexicano, hasta el intento de limitar la influencia de otros paises en el hemisferio, como en Chile, o la advertencia sobre la posible radicalizacion de grupos de extrema izquierda, incluidos grupos propalestinos, segun funcionarios del gobierno estadounidense. En algunos casos, estas medidas han sido calificadas de injerencia, como en el caso brasileno.
Los visados, por lo tanto, han dejado de ser una mera herramienta migratoria para convertirse en un mecanismo de castigo y recompensa. Bajo Trump, negar o devolver el acceso a Estados Unidos es otra forma de imponer disciplina y reafirmar su hegemonia en el continente





















